Colaboración por Sabrina del Castillo
Nací en Cochabamba, Bolivia. Me crié en la ciudad de Santa Cruz de la sierra con mi mamá y hermana; donde terminé el bachillerato. Recientemente me mudé a Calí, Colombia, donde actualmente me encuentro estudiando artes escénicas y otras ramas.

Solo quiero pedirte una cosa papá; sé con tus hijos el papá que yo hubiera admirado y necesitado siempre.

Querido papá: Escucha mis palabras, incluso aunque solo estés leyéndolas y no puedas oírlas. Intenta imaginar. Querido papá, si tan solo tu no te hubieras ido nunca…
En este tiempo yo estaría llevándote a parques y compartir un helado. Habríamos ido a museos y galerías de arte, porque ahora yo amo el ver arte. Te llevaría a teatros, porque verás… He encontrado mi pasión.

Te pediría exponentes sobre los grandes referentes de la literatura y un poco tímida te mostraría algunos de mis escritos, sólo con la simple esperanza de una sonrisa en tu rostro que me reflejara el hacerte sentir orgulloso. Sí, esa misma sonrisa en tu rostro que me impulsaría e inspiraría a seguir motivadamente avanzando.

No se cómo eres al entrar de un estado al otro. ¿Cómo sonríes cuando estás feliz? ¿Y cómo tus ojos están cuando estás triste? ¿O cómo frunces el ceño al estar enojado? Pero con una cámara habría hecho una captura de todas tus emociones, de todas tus caras graciosas y todas peculiares expresiones faciales.

Te tomaría de la mano papá, iría abrazada de tu brazo recorriendo las calles de la ciudad y apoyaría mi cabeza en tu hombro. Nos sentaríamos a apreciar un silencio y a observar. Y a tu lado yo siempre sería como una niña que no quiere crecer jamás. Y tus ojos se llenarían de brillo mirándome, viendo cómo tu pequeña niña creció cuando menos te diste cuenta y ahora es una mujer. Y a tu lado yo nunca quisiera confrontar ser una mujer ahora, pero a su vez solo quisiera caminar contigo del brazo por ese pasillo cuando finalmente encontrará a alguien con quien pudiera verme justo como tú y mamá.

Apuesto que te sentirías orgulloso de la pequeña personita que has formado y de cómo terminé de formarme y elegí mi camino y manera de ser. La cual que para ti es brillantemente grande y hermosa. Y yo me sentiría feliz de hacerte sentir feliz, de la misma manera de la que yo estoy orgullosa de ti también.

Recordaría los paseos familiares en bici, y el chocolate caliente por las tardes de frio o los viajes a pueblos con un cd grabado de grandes exponentes de aquella música melifluosa que compartiríamos… Pero ahora es tiempo de hablar de las cosas como son papá.

Siempre pensé en ti como una cicatriz sin herida. Siempre me dije a mí misma que esto no me afectaba (porque nunca se sintió como si lo hiciera). Pero ahora me doy cuenta que de otra manera sí  lo hizo.

Porque verás papá… Si tu nunca te hubieras ido… Tú tal vez le hubieras dicho a tu pequeña princesa lo especial y valiosa que ella era. Tu tal vez lo hubieras repetido tantas veces durante un abrazo o al cargarla en tus brazos… que ella finalmente lo hubiera creído. Y a mi edad, probablemente confiaría completamente en sí misma. Probablemente se sentiría segura de su capacidad e inteligencia.

Probablemente se sentiría suficiente para alguien y para sí misma.

Probablemente se estaría recalcando sus virtudes en lugar de defectos.

Probablemente no tendría constantes miedos, dudas, flaquezas e inseguridades que le impidieran avanzar.

Pero la cuestión es que no estuviste papá. Y ahora no puedo visualizarme a mi misma a un futuro con alguien.

No puedo evitar sentir miedo de encontrarlo y preguntarme si podrá alguien permanecer y quedarse. No puedo ni siquiera verme formando una familia porque siempre creo que alguien prometerá y se ira. O que abriré mi interior y haré mi mayor esfuerzo por dar todo de mí pero jamás seré lo que esperan, o lo que quieren o lo que necesitan. Se aburrirán y se irán.

Tengo miedo de no saber cómo ser y esa ni siquiera debería ser una duda. Miedo de no saber llegar, de no ser capaz y de no lograr. Y me pregunto si estaré siempre sola o si no… será efímeramente.

Ninguna chica debería tener esas preguntas. Ninguna chica merece sentirse así. Pero no quiero que te sientas terriblemente mal por haber hecho algo que no puedes arreglar.

Porque la cosa es papá: tu hija tiene una profunda sensibilidad. Un alma frágil y sensible. Una mente gitana y trascendental. Y una mirada de cristal que ve magia en todo su alrededor. Y un samaritano corazón. Todo me toca, todo me llega. Mucho me cambia. Mucho me inspira y me hace crecer.

No soy tan débil pero tampoco tan fuerte papá. Tengo miedo de yo misma echarlo a perder y cansar a alguien. No puedo confiar ni creer completamente en alguien. No puedo saltar sin esperar un daño.

Me duele ser así papá. No lo entendía… pero ahora sí lo hago. Estaré luchando con esto, luchando por romperlo y desatarme de ello. En el fondo sé que tengo mucho por dar. En el fondo sé que tengo algo especial. Probablemente hubiera sido diferente… Pero si pudiera cambiar la historia o elegir: elegiría nuevamente a mamá. Solo a mamá. Porque al haber vivido esta historia; ella me formó y terminé formándome de una mejor manera de la que esperaba y creía era la correcta.

Esta es mi verdadero yo ahora. A pesar de que hay cosas que debo luchar y cambiar, no me frenan. Sé que podré. Porque mi mamá fue el doble de fuerte y eso cambia todo por completo. Porque ella no solo dijo lo valiosa y hermosa que yo era. Ella lo mostró. Ella me hizo avanzar y creer en mí. Cuando menos me di cuenta… ya me había soltado a volar, y no caí.

Ella cautelosamente y delicadamente, fue ese pilar que me demostró cuanto más puede uno y cuanta fortaleza más adentro hay. Por ti tengo miedo de buscar, pero es por ella que no me detendré en la búsqueda jamás. Por ti tengo miedo y dudas de encontrar. Pero es por ella que tengo la necedad, empeño y fortalezas de descubrir. Por ti es que tengo miedo de no ser suficiente. Pero es por la semilla que plantó ella en mí… que crecieron ramas y frutos dentro de mí. Y de algo tan pequeño y sencillo… se pulió algo tan grande y maravilloso.

Solo te pido algo papá, un día espero encontrar a alguien que me ame hasta que yo aprenda a amarme. Alguien que cuando este por perder la fe, quiera rendirme y abandonar la batalla… él me haga sentir inquebrantable. Y que un día no solo sea la mujer de su vida, sino también su centro y su compañía. Alguien con quien saltar y descubrir la magia de aquello llamado: paternidad.»

Solo quiero pedirte una cosa papá, sé con tus hijos el papá que yo hubiera admirado y necesitado siempre. El papá que yo hubiera visto como ejemplar, el papá que yo hubiera soñado un día encontrar alguien como el y pensar que ahí esta y al verte solo pensar que es posible. Haz de tus hijos en su formación aquel papá que un día también encontrará a una mujer, harán una familia y recorrerán ese mágico camino… y así la cadena.

No sé… tal vez tu no fuiste con nosotras así a propósito. Tal vez al igual que yo soy como soy por mi historia, tal vez tu en tu historia también tuviste un factor detonante que te llevo a ser así, sin tú haberlo querido e imaginado. Mucho menos buscado. Pero así fue… Y aunque es tarde para eso… Aún estás a tiempo de ser ese esposo y papá con tu familia (espero hayas cambiado y crecido con los años, espero actualmente tengas un equilibrio personal contigo y lo estés siendo). Si así no es, ¡reacciona! ¡Despierta! ¡Cambia! Y hazlo bien.

No te odio ni te guardo rencor papá. Tal vez algún día si podamos encontrarnos, encontrar esas personas que somos en el interior trasparentemente. Desde luego, no será igual.
Porque no podremos hablar ya conociéndonos, sino que ya cada quien habrá recorrido su camino el uno sin el otro, cada quien será alguien completamente desconocido hacia el otro. Nos relataremos nuestras vidas, pero debes ser consciente papá, no estuvimos en la vida del otro. Debes reconocer que es difícil. Buscaremos conocernos, intentaremos darnos a conocer. Pero no se puede realmente conocer más allá de lo visible y de lo que esta encima. Hablaremos de quienes fuimos y quienes somos hoy pero no nos habremos ni hemos de conocernos realmente.

No pienso que seas malo papá. Dirás que me buscaste. Pero no supiste hacerlo. Es como cuando haces porque sabes que tienes que hacer. Más no porque quieras realmente. Hiciste que hacías, más no hacías. Y no hagas que haces: haz. No fue suficiente. Debiste luchar y mostrar intensamente. No diste ni un veinte. Es triste y suena cruel. Pero solo estoy siendo franca. Gracias a todo ese pasado es que hoy admiro y valoro inmensamente a mi mamá. Quien nos sacó adelante sola, quien tuvo su lucha, sus dificultades pero no busco excusas, sino esquivarlas. Quien nos dio todo el amor de su ser sin mezquinar ni un poquito. Quien renunció por nosotras a muchas cosas.  Quien nos llenó de valores, nos cuidó, nos preparó y llegado el día nos enseño a volar.
Ella es mi mamá y papá. Mi razón de ser y de estar de pie.

Ella es mi todo. Es con mi hermana y con ella con quien he vivido esos mágicos e inolvidables hermosos momentos… Mamá es inefable.

Haz que tus hijos te lleguen a ver así. 

Lo dije todo papá.  Tengo un propósito en este mundo como todos, y es en parte gracias a ti que estoy aquí. Hay un aprecio en mí hacia ti.

Un abrazo papá,

Tu hija.