Colaboración por Cecilia Galindo
Estudiante de medicina, apasionada por la astronomía y amante fiel de la literatura. Leer me pone poética, escribir me da razones para vivir.

El destino no podía vernos separados, pero tampoco dejaba que nos amáramos

Necesitábamos vernos años después para entender que a veces no solo es falta de amor, que en ocasiones estar al pie del cañón cuando la mecha no se ha encendido y la batalla apenas comienza hace que uno se acobarde, que sienta frío y ganas de alejarse.

large-2

@shlkrz

Tal vez no fue falta de amor, solo que el tiempo no fue justo con nosotros. Es mentira que alguna vez tuvimos una oportunidad, no importaba el tiempo o el lugar en que nos encontráramos, parecía que siempre era el incorrecto, en medio de reproches y resentimientos, más atentos al error que al furor con el que nuestras miradas se desnudaban el alma.

Captura-de-pantalla-2015-10-09-a-las-14.47.29

@shlkrz

No hacía falta el acuerdo en el encuentro, era el destino, tan caprichoso y prejuicioso que no podía vernos separados pero que presumía de no dejar que nos amáramos. Dice que fue culpa nuestra al no aprovechar la oportunidad que se nos dio desde el principio, alega que fuimos demasiado orgullosos y pretenciosos como para aceptar un amor mortal, que nuestra obsesión de querer ser amados como si fuésemos algo sobrenatural nos llevó al odio y a un amor efímero y egoísta. Pero nunca entendió la razón de nuestros actos materialistas, la vanidad del tiempo que estuvimos juntos, el pasatiempo inútil de los besos y la gloriosa convicción que sentíamos al abrazarnos, todos creen entender, pero al final nadie lo hace, al final solamente quedamos nosotros, rotos.