Cuando en realidad lo que queremos es pedirle todo; que se quede una tarde, una noche, hasta ver juntos el juntos el amanecer.

Hay personas que no sabemos si por error se clavan en el corazón, sin las que no podemos vivir, y son las experiencias y momentos con esas personas que marcan nuestras vidas… Es cuando recordamos esos instantes, como el despertar con el olor de su cabello o cuando nos da por imaginar lo que sería un beso en su boca y que nada absolutamente nada nos impida hacerlo…

Es como si le pidieras a esa persona que se quede una tarde, una noche, hasta ver juntos el juntos el amanecer, hasta que sean egoístas y detengan el tiempo hundidos en abrazos, hasta que odien el tiempo y la maldita distancia que los separa… 

Cuando se trata de amor siempre entrarán dudas y a veces nos conformamos con la colección de pequeños momentos que llenan al corazón… Así que la pregunta es: ¿por qué no nos atrevemos a pedirles todo? No sólo pequeños instantes, sino todos los días llenos de grandes momentos… 

Y al final decirles… 

Porque no quiero equivocarme pensando en que todo está dicho, y quiero vivir creyendo que somos todavía posibles.