Colaboración por Laura Martínez
Algún día todo cambia, el dolor se va y volvemos a empezar. Me gustan los pequeños detalles que enamoran, como un abrazo fuerte que llega al alma, un beso lento que acelera el corazón.

Me sentí vacía, llena de tanto y a la vez de nada.

Alguna vez di todo sin tener miedo, pero en este momento hubiera querido haber sentido miedo.

Cuando estabas a mi lado no necesitaba tener un paisaje para sentirme en un lugar tranquilo y en el cielo; no necesitaba mirar el mar para sentir paz, no necesitaba una vista perfecta para mirar algo maravilloso, simplemente te tenía a ti. Eras una mezcla de todas esas cosas que se sienten y que no se quieren dejar de ver y tocar. Sentía que miraba lo más imperfectamente perfecto.

Tus curvas, tus gestos, tu forma de mirarme, tu voz, tu forma de sonreír en medio de un beso, de reír por algún chiste tonto o de forma maliciosa por alguna maldad o un simple beso inesperado que me dejaba plena de felicidad, con mariposas en la panza, con el corazón a mil y con un sentimiento inimaginable de amor que crecía y crecía.

Te di todo de mí sin tener miedo alguno, no pesaba una balanza para saber cuánto debía dar, sino que daba según quería y sentía… demasiado. Solo quería hacerte feliz, muy feliz, tan feliz que nunca quisieras irte de mi lado. Todo de mí te di sin que tú me dieras algo de ti. No pedía algo a cambio, me llené de excusas para creer que por las circunstancias no podías hacerlo, cuando en realidad era porque no querías.

Me gasté tanto, que cuando te marchaste de la manera más cruel y egoísta, supe que al irte no te perdí solo a ti, sino que contigo se fue una gran parte de mí. Me sentí vacía, llena de tanto y a la vez de nada. En un sinsentido y sinsabor de no saber qué hacer para continuar mi vida. Pero aún tiempo después, sigo creyendo que algún día todo cambia, todo pasa y el dolor desaparece.

Pienso y sé que merezco un amor de dos, equilibrado, un amor real, un amor loco, que me llene de sueños y juntos lo vayamos cumpliendo y no sólo una historia en mi mente llena de fantasías.