Colaboración por Carmen Perea
Un día llamaron a esta mente caótica "pequeña de dudas infinitas", y creo que no existe mejor descripción... Blog

Hagamos que nos sintamos seguros de quitarnos los chalecos antibalas, corazas y armaduras.

Ven, desnúdate, cuéntame tus sueños, tus ideas, tus miedos, tus inquietudes, tus fantasías más salvajes, si prefieres zumo de naranja o exprimirnos por la mañana. Conocer cada rincón de tu corazón y tu cuerpo, haciendo caminos para llegar a ellos ya sea con palabras o con besos.

Ven, desnúdame. Haz que quite cada escudo que protege a mi corazón y a mi cabeza. Pregúntame mis vergüenzas, mis pánicos, lo que más gracia me hace, mi comida favorita , mis sueños y mis debilidades. Si prefiero cama, sofá o encimera, y que la ducha pase de ser sólo para bañarnos y se convierta en testigo y cómplice de nuestro delito.

Ven, desnúdate, desnúdame, quitémonos nuestras corazas y armaduras y quedémonos así, como dos personas indefensas pero seguras… Desnudos, y fundamos nuestros cuerpos en uno hasta que nuestros escudos se hayan derretido y se mezclen con nuestro sudor, haciendo un cocktail precioso.

Vamos, desnudémonos, hagamos que nos sintamos seguros de quitarnos los chalecos antibalas, quedándonos desnudos.