Colaboración por María Jesús Gómez
Hija, hermana, amiga. Enamorada de lo hermosa que es la vida y su gente, del color fucsia y de un cantante Suizo. Proyecto de Psicóloga.

Alejarse de un sueño o ilusión duele, pero creo que es más dañino engañarse a uno mismo por no asumir el rechazo.

Al terminar un año cargado de emociones, viajes, aventuras, experiencia, al hacer un balance de lo que gané o perdí… sigue estando presente la desilusión de lo que pudo ser, de lo que pudimos ser.

No puedo contar nuestra historia, porque nunca hubo tal “nosotros”, pero sí puedo recordar cómo me sentía cada vez que escuchaba su voz o veía su nombre en algún rincón de mi día a día.

Cuento corto: casi tres años de insistencia, de esperar por una mirada diferente que, al no llegar, hizo que me sintiera como si fuera una “persona de menor calidad”, ya que nunca supe si lo que no le atraía de mí era mi forma de ser, mi cuerpo, o simplemente mi insistencia. Bueno, es el riesgo de “engancharse” de la idealización de alguien, de soñar con que tu príncipe, hombre mágico, caballero encantado o como quieras llamarle podía ser él, sólo porque te gustó…

Pero este año fue diferente, porque aprendí que cuando no te quieren en un lugar, no hay por qué quedarse ahí, esperando. Alejarse de un sueño o ilusión duele, pero creo que es más dañino engañarse a uno mismo por no asumir el rechazo. Tarde o temprano, llegará alguien que seque tus lágrimas, que te ayuda a ponerte en pie y te dice que no temas. Y si no, seas como seas, te equivoques las veces que te equivoques, te tienes a ti misma.

Por otro lado, creo que mi belleza como mujer no está medida en los kilos que peso, en las horas que (no) dedico a peinarme o a hacer deporte, ni en mi color de piel. Tampoco está medida en la cantidad de hombres que quisieran salir conmigo, ni los que me han dejado ir. No está medida en likes, matchs, comentarios o número de seguidores en una red social.
Después de una (no fructífera) búsqueda por encajar en el molde que esta generación está creando, decido que mi belleza no puede estar dada por algo tan vano. Como mujer intento ser paciente, amable, porque busco demostrar que tengo la capacidad de amar profundamente.

Sí, puedo amar a alguien, pero antes de eso ahora me amo a mí misma, y así como hasta hace poco creía en “nuestro amor”… hoy creo en mí.