Colaboración por Lorena Romo
Escribo cuando el corazón se me sale por la yema de los dedos. Supongo que soy una sensible, pero el mundo está para sentirlo. Blog

No sé si es aterrador o maravilloso, sólo sé que es lo más especial que me ha pasado en la vida.

Y, de repente, te entra esa sensación que envenena, ese quemazón que sube desde lo más profundo hasta todas tus terminaciones nerviosas; un sentir extraordinario, electricidad en tus extremidades, hormigueo en tu pecho. Una sensación que vale más que cualquier palabra, más que cualquier declaración de amor. Ese latir desbocado, esas ganas de llorar de alegría.

Adrenalina en forma de sentimiento, de ganas de explotar. Eso es estar enamorado. Que unos kilómetros y unos días te separen de ese otro corazón y que tu cuerpo lo note con tan sólo unas horas. Que sea tu sistema el que eche de menos a tu otra mitad. Esos abrazos, esa sonrisa, incluso esas discusiones. Esos besos, esas caricias en la mejilla. Y no poder desprenderte de todo eso, aunque no esté presente; porque tu mente ya no va a estar nunca sólo donde estés tú, porque tú ya no eres sólo tú; ahora son dos en uno. Y cuando dos corazones se encuentran, ya no hay vuelta atrás. Y no sé si eso es aterrador o maravilloso, sólo sé que es lo más especial que me ha pasado en la vida; y cuando sientes algo tan fuerte solo tienes que hacer todo lo posible por mantenerlo. Porque las cosas reales son las valen la pena, y quizá solo sucedan una vez en la vida. Porque a veces no hacen falta años y personas para saber con cuál te tienes que quedar.