Colaboración por Yadira Montserrat Medina Silva
Apasionada por el amor y el arte de bailar; no creo en amor a primera vista pero sí creo que estamos destinados a encontrar a alguien que por más diferente que sea a nosotros estará ahí hasta la infinidad de nuestros días.

Te espero con la promesa de que voy a amarte sobre todo y en todo momento, con mil sueños que solo compartiré contigo.

Transcurren días y días, la misma rutina, las mismas personas, los mismos recuerdos que embriagan mi corazón de sensaciones desagradables. ¿Será que el sentido de la palabra amor no es el mismo? ¿Será que se han encargado de manipularlo o pasará que no sabemos escoger a la persona con la cual darle un sentido correcto y verdadero? Es por eso que aún no te quiero; no es que me las de de mucho humos o que sea una pesada, aún no te quiero por la simple razón de que aún no te conozco, aún no figura tu nombre en la lista de amores tachados que llevo en estos años, aún ni siquiera sé el color de tus ojos o la profundidad de tu mirar.

No me he topado con esa sonrisa que me promete que será un buen día y que todo irá bien en su transcurso, no he escuchado aun esa voz que me dirá «buenos días amor” , ese saludo que me hará temblar hasta lo más recóndito de mi corazón.

Simplemente no me puedo ni imaginar la sensación que me inundará al verte de lejos, la intensidad con la cual me harás anhelar un beso cada día o la agotadora espera para poderte mirar siquiera cinco minutos al día.

¿Qué es un te quiero? Qué es sino una palabra tomada en vano y reciclada del vocabulario, una simple palabra con un significado ya monótono, he ahí el problema del no permitirse sentir, de no ser capaz de abrir tu corazón a las cosas que te hacen vibrar, eso que mueve tu rutina, rompe tus esquemas y sacude tus cimientos. Eso especial que no se siente con cualquiera, que no se comparte con nadie y que si en efecto es solo de dos, solamente de dos para dos y por dos, un pacto mutuo lleno de sueños y metas que solamente dos universos serán capaces de comprender, la dulce sensación de ese roce de pulgares en tus mejillas o el cálido sabor de un beso, esa complejidad de sentirse amado y poder amar, la complejidad de saber esperar.

No puedo pensar cuánto es el tiempo que hará falta para que llegues a mi vida, para que el destino quiera tatuar tu nombre en mi piel y cada latido empiece a tomar por nombre el tuyo, ese momento en que las canciones llevarán por título un tú y mis poemas como inspiración única tu sonrisa. ¿Cuánto será que falta? Días, meses o quizás años. Tal vez por ahora estés con alguien más, que un amor no se encuentre en tus planes, puede ser que estés allá afuera igual que yo esperándonos, esperando el momento, ese instante de impacto en el cual nuestras almas por fin puedan volver a ser una, dos almas que a través de los días han podido por fin reunirse después de una ardua búsqueda, una búsqueda que tiene como final el encuentro de la complejidad de amor, un encuentro con el cual se comience a escribir por sí solo lo inevitable, la sobria e inocente historia de un amor más en el universo. Un amor sin barreras ni escalas , un amor que no importará qué piensen los demás.

Por eso te digo que aún no te quiero pero sí te imagino, estaré con el corazón abierto, con las barreras cuarteadas para que trates de tumbarlas por completo, con un amor que prometo solo será tuyo, te espero con la promesa de que voy a amarte sobre todo y en todo momento, con mil sueños que solo compartiré contigo sin importar cuánto haya sido lo que tardaste, ni siquiera importa que esté predispuesta a correr más lagrimas con nuevos amores si al superar los obstáculos estas tú como meta, con tal que seas tú el que se gane lo que soy, en lo que me estoy convirtiendo, lo que tengo y mi corazón; solo por eso aún no te quiero, pero sí te espero…