Colaboración por Don Gato
Odia todo y a todos. Vive para exigirle mimos a su dueño y para ver películas o series. Hace críticas y se cree mejor que cualquiera.

Quiso aspirar a ser como un clásico de Quentin Tarantino pero fracasó enormemente.

“Baby Driver”, el filme de Edgar Wright que prometía ser la revelación del cine. Con estilo como Quentin Tarantino para criticar la cultura pop de la época, sin embargo se quedó con los enunciados y falló terriblemente en el contenido. Y estoy siendo más amable de lo necesario.

Pero primero empecemos con las aristas que te hacen ir al cine a ver una cinta como esta (porque sinceramente quizás debas esperar a que esté disponible en internet).

TriStar Pictures

Esta cinta se ríe (o intenta reírse) del género que la misma industria del cine creó: las películas de persecuciones con gánsters a la cabeza. Los personajes principales son los estereotipos que podríamos encontrar en un filme de este tipo. La cabeza de la operación interpretada por Kevin Spacey (Doc), los delincuentes Buddy (Jon Hamm), Darling (Eiza González) y Bats (Jaime Foxx), y el chico que realmente es bueno y que está intentando escapar de ese mundo (Ansel Elgort).

Bajo esa mirada, podría ser calificada como una película entretenida. Te mantiene atento siempre y te hace reír en contadas ocasiones por las ridiculeces que hacen los protagonistas.

TriStar Pictures

También deberíamos destacar la manera en la que combina la música con el movimiento. Porque en ese punto sí que tenemos que darle una buena nota a Wright ya que logra hacer de los dos aspectos uno solo y apenas suena una melodía estamos mirando cómo afectará eso en el actuar de los personajes. Por ejemplo en el disparo de una pistola, en el manejo de Baby o en la ida a comprar café del mismo bajo el ritmo de “Harlem Shuffle” (hermosa escena). Todo se mueve con una canción, que por cierto están perfectamente escogidas.

TriStar Pictures

Pero aquí es cuando entra la gravitante: sin eso “Baby Driver” sería una pésima película. Cada escena pasa extremadamente rápido por enfrente de nuestros ojos, faltan detalles de la trama y de las imágenes y cuando queremos detenernos a mirar algo, esto ya se fue.

Las persecuciones son básicas, no se nos muestran planos importantes y no logramos procesar lo que pasó sin que nos lleven al siguiente plano que no tiene nada que ver con lo anterior que vimos. Por lo tanto, ni siquiera logramos sentir emoción o miedo cuando está siendo buscado por la policía y logra esquivar todos los obstáculos que se le ponen. No nos movemos ni un centímetro de nuestro asiento.

TriStar Pictures

Y tampoco ayudan los diálogos que sinceramente no son nada más que funcionales. Simplemente sirven para darle continuidad a la historia. Como es el caso de la escena en la que Baby acompaña a su enamorada Debra a la lavandería. Ambos comienzan a hablar de su pasado sin siquiera conocerse y Baby le cuenta todo lo que le ha pasado en la vida (teniendo en cuenta que no le había hablado a nadie hace años, lo que lo hace completamente irreal).

TriStar Pictures

Son conversaciones insignificantes que no nos permiten conocer las emociones o pasados reales de los protagonistas. Y por eso es que estos mismos terminan siendo genéricos: el gánster, el matón, la pareja Bonny y Clyde y el chico bueno. Tal cual. Ninguno tiene algo diferente o algo que los identifique fuera de un prototipo más del cine.

TriStar Pictures

Y para qué hablar del final, que lo único que gritaba era que lo acabaran de una vez y así fue, ya que el desenlace que bien podría haber concluido de otra manera, es resumido en los últimos 10 minutos de la película como si el director hubiese tenido que terminarla rápidamente porque no le quedaba más presupuesto.

Así es como “Baby Driver” termina siendo una cinta entretenida, nada más que eso. Que se ganó a la crítica y a los espectadores con su premisa de ser un filme diferente a la típica historia de un héroe, pero falló en su cometido.

TriStar Pictures

 

Gracias a la música que hacen que “Baby Driver” se convierta en un filme digno de soportar.