Colaboración por La vida en colores
De repente entendí que no debía desnudar margaritas buscando en sus pétalos las respuestas hacia todas mis preguntas. Estaban en mí.

Ya eres una profesional. ¡Felicitaciones!

Querida profesional: Despertaste la mañana de tu primer día de clases abrumada de tantas preguntas estrujando tu estómago, porque sabías que luego de este largo camino sería momento de volver a nacer independizada en su totalidad. Escogiste una carrera apenas a los dieciocho años, sabiendo que debías tomar tus cosas e irte a una nueva ciudad en soledad cuando aún te quedaban dudas sobre la simplicidad de la vida.

Deseabas con el alma que la elección que tomaste fuera la correcta. Te gustaban muchas carreras o tal vez ninguna, pero sabías que algún día debías defender tu lugar en el mundo donde un título bajo el brazo hace la diferencia en muchos de los casos. ¿Quizá debías haber escogido las matemáticas? Pero desde pequeña ha de gustarte escuchar a la gente, así que ¿por qué no psicología? ¡Pero te fascinaba la ortografía! ¿Qué tal si probabas con lengua? Pero el idioma también es importante, además se te daba bien. Finalmente lograste dar un salto para atrapar la opción que reuniera todo lo que hasta el momento te gustaba. Pero déjame decirte que me siento orgullosa de ti incluso si esta carta la lees con un título completamente diferente al que tenías en mente al escribir estos párrafos.

Conociste gente nueva a lo largo de estos años que probablemente pasen por tu mente al leer esta línea. Y sé del miedo que tenías a perder a aquellos amigos que te acompañaron hasta el momento en que debiste decir adiós para mudarte a muchos kilómetros de distancia, pero si es este día importante en tu vida, donde se presenta un nuevo comienzo, no están a tu lado, no te lamentes: estás compartiendo un momento irrepetible con las personas que merecen estar allí contigo verdaderamente.

¿Pasaron los cinco años de la duración aproximada de la carrera? ¿Tal vez se alargaron a seis? ¿Ocho porque te animaste a tomar nuevos caminos? ¿Estás comprometida? ¿Tal vez un pequeño se presentó en tu avance? ¿Saldrás de viaje por el mundo como siempre dijiste que harías luego de la universidad? Sea lo que sea, si te encuentras leyendo esta carta, me siento orgullosa de ti. Lo lograste. Con tan sólo dieciocho años saliste al mundo que aún no conocías, lejos de tus padres, lejos de tus amigos; lloraste muchas noches, tal vez te fue mal en algún examen, no dormiste durante días; encontraste a la revolucionaria que habitaba en ti o muchas veces quisiste abortar la misión. Pero lo lograste. Ya eres una profesional. ¡Felicitaciones!