No puedo dejar de tener cierto recelo con el tipo de hombre que es indiferente ante un hijo, un inocente niño que no tiene la culpa de haber tenido unos padres imperfectos.

Cuando quedé embarazada sabía de un principio que estaría sola. Como hemos progresado a lo largo del tiempo hoy en día las mujeres sabemos que podemos cumplir múltiples roles, ser personas autónomas, fuertes y sin barreras, sin embargo creí que algunos hombres también habían evolucionado al unísono con nosotras. No voy a generalizar a todos los hombres ni a todas las mujeres, porque tengo la esperanza que aún hay muchos hombres buenos, responsables, decididos y consecuentes con sus decisiones, como también sé que hay mujeres casi inhumanas que hasta sus perras podrían cuidar mejor de sus cachorros.

Sin embargo no puedo dejar de tener cierto recelo con el tipo de hombre que es indiferente ante una hija, una inocente niña que no tiene la culpa de haber tenido unos padres imperfectos, que cometen errores como todos pero de los que muchas veces solo la madre se hace cargo. Ojo, quiero que se interprete error como “acción no esperada pero sí deseada” pues siempre un niño es una bendición de la vida que viene a cambiar la historia en medio de la desesperanza de muchos.

Estos tipos dicen tener muchas excusas para tal desprecio, desde no tener tiempo, tener otra familia, un trabajo estable, estudios incompletos, sueños y hasta una vida muy feliz como para que se “arruine” con la llegada de alguien más a sus vidas. Y ahora voy… Como orgullosa madre soltera déjame decirte que yo también soy humana, también tengo una vida, también tengo sueños, también debo surgir como persona, no tengo por qué sentarme a esperar mientras crío a mi hija a que tú prosperes como hombre para luego hacerlo yo. No, no y NO las cosas se hacen de a dos y se asumen como tal.

Siempre dije que dignamente sacaría sola adelante a mi hija sin tener que depender de alguien que ni tuvo interés de reconocerla, que hay que darle valor a la prenda. No obstante supe entender que eso era parte del siglo pasado, decidí que la demanda era mi mejor opción. Antes de tomar esa determinación tuve realmente mucho miedo e incertidumbre, los padres siempre tememos a equivocarnos y queremos lo mejor para nuestros hijos, por lo mismo decidí tomar las riendas del asunto y mirar desde otra perspectiva mi decisión.

Nuestra dignidad y orgullo como mujer no se va con una demanda, muy por el contrario, se fortalece con esa lucha por nuestros hijos. Déjame decirte, no me interesa aprovecharme de ti, tengo cosas mucho más importantes que arruinar tu linda vida, esto no es una “ayuda” de tu parte, es lo que corresponde, es lo MÍNIMO que merece tu hija.

Con el tiempo se dará cuenta sola y juzgará por su cuenta. Tengo muy claro que a la fuerza no hay cariño y lo que busco con esta decisión no es un papá para mi hija, sólo busco que tú hagas lo mínimo que hago yo, aunque lo dudo, porque despertar día a día con una hermosa sonrisa, ver sus primeros pasos y ver lo inteligente y risueña que es, es un regalo hermoso de la vida y que tú ignoraste por completo. No siento rabia por ti, siento lástima. Puede que todo esto suene fuerte y yo me vea como las mala de las películas de monitos que veo con mi hija pero a mí nadie viene a darme una palabra de aliento cuando me despierto por las noches estando cansadísima, ni nadie está cada semana preguntándome si se acabaron los pañales, mientras irresponsablemente tú te preocupas solo de ti mismo. Para mí no es inmadurez, es egoísmo y cobardía, porque si fuera por eso conozco muchos “niños” de cuarenta años.

Esto no es un castigo, la vida se encarga por sí sola, porque no verla y recibir su amor para mí ya sería la peor de las condenas. Por último, y aunque no me creas, si algún día le demuestras que tu amor por ella es mucho más grande que tu ego, ten por seguro que no pondré barreras, siempre querré lo mejor para ella y el día que tengas la oportunidad de ser su padre será cuando sepa que de verdad darás la vida, lo posible y hasta imposible por ella, tal como lo hago yo día a día.