Colaboración por Antonieta Pérez
Creo que los límites nos los ponemos nosotros y los miedos son nuestra mejor fortaleza. Soy mi mejor amiga y mi peor enemiga. Directa, clara y siempre con una sonrisa.

Qué bien se siente saber que hay alguien que desinteresadamente está ahí para darte una mano, o simplemente para dejarte un chocolate con la única intención de hacerte sonreír.

Yo que siempre digo que no me dejaré conquistar, yo que siempre le pongo peros a cada pretendiente, yo que sabiendo que puede haber hombres buenos no les pongo atención, yo que exijo mucho y al final me doy cuenta de que dejo pasar oportunidades, ahora no dejo de pensar en los detalles que tiene alguien que hasta hace unas semanas no formaba parte de mis pensamientos.

Es raro cómo con detalles a veces tan pequeños una puede darse cuenta de las maravillas de Dios. Se siente muy bonito ver que hay alguien que desinteresadamente está ahí para darte una mano, para preguntar ¿cómo estás? o para simplemente dejarte un chocolate con la única intención de hacerte sonreír.

Entonces, decidí creer.