Lo único que quería hacer mientras veía caer mi cabello, era llorar. Y no por el cabello, sino por las historias que se iban con él.

¿Alguna vez se han preguntado qué lleva a alguien a cambiar su forma de vestir o la forma en la que lleva su cabello? Pues yo sí. Me lo he preguntado tantas veces como las que me he cortado o teñido el cabello. A los 15 años tuve mi primera relación formal, las cosas iban bien, según yo éramos felices, según él no tanto. No pasó mucho tiempo para que la relación llegara a su fin. En la etapa en que tuve el corazón roto todo se volvió una rutina interminable, todo se veía igual, incluso yo.

Hasta ese momento jamás había notado todo lo que tu apariencia puede reflejar de ti mismo, fue ahí cuando noté que no quería seguir reflejando el dolor de un corazón partido por primera vez y me teñí el cabello sin pensar en todo lo nuevo que traería eso.

La primera vez que realmente me corté el cabello fue después de haber entendido que esas cosas son parte de crecer, lo único que quería hacer mientras veía caer mi cabello, era llorar. Y no por el cabello, sino por las historias que se iban con él.

Me volví una persona nueva, me sentía bien y feliz. Estaba tan bien conmigo misma que no volví a cortar ni un centímetro de mi cabello en meses.

En unos años comencé una nueva relación, esta vez lo corté porque estaba comenzando de nuevo, creía en él y amaba lo nuestro y estaba segura de que esto significaba una nueva etapa en mi vida, mi relación y yo crecimos junto con mi cabello. Cuando terminó no hice nada porque sabía que yo no hacía mas que crecer.

Hoy por hoy tengo nuevamente el cabello pintado, del color que siempre quise y nunca me atreví. ¿Por qué? Porque siento que estoy preparada para enfrentar muchas cosas que antes no hubiese podido y me siento más fuerte que nunca.

Entendí que cuando las personas recurren a un cambio tan radical, en el fondo no buscan cambiar la forma en que la ven los demás, sino la forma en que se ven a sí mismas. Buscan crear nuevos retos y saber que son capaces de hacerlos y que se vuelvan tan sencillos como cortar su cabello.

Cuando alguien corta su cabello, está a punto de comenzar de cero.

Cuando alguien tiñe su cabello se prepara para afrontar nuevos retos.

Si alguien cambia, no lo hizo por ti, sino por sí mismo.