Sí, pueden llamarme la «novia fugitiva».

Recuerdo que cuando era pequeña vi en más de una ocasión la famosa película “Novia fugitiva” de Julia Roberts. Me acuerdo de verla a ella como la mujer maravillosa, de hecho me causaba mucha gracia el ver cómo manejaba la situación respecto a su vida amorosa, lo que nunca imaginé fue que me convertiría en una futura novia fugitiva.

Desde el comienzo de mi vida amorosa hasta hoy, no he podido emprender una relación amorosa con nadie porque siempre salgo huyendo.

Lo gracioso de esta situación es que amigos y familiares se la pasan bromeando respecto a mi estatus amoroso. Recuerdo todos aquellos momentos en los que llegaba a casa y me sentaba en el sofá a charlar con mi madre de aquel maravilloso hombre al que acababa de conocer, pasaba máximo tres semanas ilusionada con él hasta que llegaba el momento de conocer a su familia o peor aún, aquel momento en el que la ilusión pasaba a ser realidad, aquel en el que el por fin decidía pedirme ser su pareja (¡rayos!). Y como de costumbre me burlaba y me daba la vuelta alegando que no era la indicada para él.

Después mi teléfono se volvía loco con llamadas y mensajes de él a los  que nunca contestaba, peor aún cuando mi madre me preguntaba sobre aquel maravilloso hombre… a lo cual alegaba que no era lo que yo esperaba, la mirada de mi madre lo decía todo, ya no era necesario escuchar esa resonante frase que solía decirme “sabía que ibas a salir huyendo como de costumbre”  y yo, yo solía sonreír encorvando los hombros.

Pero no todo aquí es tan sencillo y gracioso, he sufrido bastante ya que en más de una ocasión he dejado ir a hombres maravillosos, de hecho llegue a amar demasiado a uno de ellos. Me destrozaba el corazón cada vez que insistía en comenzar una relación y yo simplemente cambiaba de plática; el día que él se alejó pude comprender que realmente hay algo malo en mí. He estado sola analizando esta situación y he comprendido que temo mucho enamorarme, temo ilusionarme y que cuando eso pase él ya no esté más.

Me ha dolido bastante que mis pretendientes digan que no tengo alma, o que soy una mujer fría, el que me digan eso me hace huir aún más, me duele el darme cuenta de que para ellos soy una mujer despiadada y sin sentimientos, me hacen sentir como si no mereciera estar con nadie y mucha culpa de que piensen eso la tengo yo.

Creo que no ha llegado el hombre indicado con el cual quiera y desee estar, considero que estoy en todo mi derecho de no estar con alguien con quien no quiero.

Lo importante aquí es ser honesta y hablar con la verdad desde un principio. Cuando leí la famosa frase de Frida la adopté como lema de vida personal “donde no puedas amar… no te demores”.