No puedes mendigar amor.

A veces forzamos tanto para que las cosas sucedan, para que todo se de porque lo único que visualizas es verte al lado de esa persona especial.

De lo que muchas veces carecemos es de inteligencia emocional; sí. Esa sería la palabra adecuada, porque cuando no queremos entender que nuestros esfuerzos son nulos y que esa persona sencillamente no quiere estar a tu lado, aparecen esas preguntas estúpidas que te dejan en pedacitos el corazón.

Empezamos en esa turbulencia de emociones con preguntas que no tienen respuesta, o a lo mejor sí las tienen pero somos demasiado tozudos para darnos cuenta de que ahí está el final, está en tus narices y tú no lo quieres dejar ir.

¿Por qué te empeñas en darle tanta mente a esa situación? Ese amor se ha ido, su corazón pertenece a otra persona que no eres tú. La verdad suele ser un asco, pero si somos un poco duros y nos quitamos la venda podremos ver que la vida está llena de segundas oportunidades… y no tiene que ser precisamente con esa persona que te hirió tanto.

Valórate, toda persona es bella por el simple hecho de ser persona; es poderosa, capaz de superar cualquier cosa. Ámate de tal manera que la gente envidie tu relación contigo mismo. Sé tu cómplice, tu amigo, tu consejero, conviértete en todo eso que siempre quisiste ser y no esperes sentirte completo cuando llegue un supuesto amor ideal. 

Utiliza todos los recuerdos pero a tu favor, utilízalos para recordarte cada día que eres grandioso, no te puede detener nadie no importa el daño que te haya hecho.

Toma un refresco y unas gafas. Disfruta de lo que la vida tiene planeado para ti, deja que el sabio tiempo haga su trabajo y en un futuro verás que esta tormenta fue sólo un pequeño e insignificante pedazo de tu vida.