Colaboración por Alejandro Bonilla Garduño
Mexicano irreverente y lúcido. El Tercer Piso y sus secretos revelados desde la óptica sarcástica. Aquí todo es verdad y todo es mentira. Blog

¿Te sientes identificado?

Resulta que después de los treinta años, muchas de las cosas que nos hacían felices en la juventud comienzan a desaparecer, a modificarse. a hartarnos o simple y llanamente, a no hacernos feliz nunca jamás. Después de los treinta todo parece más difícil, sin embargo, aquí un decálogo de las cosas que todo treintón debería intentar –hacer o no hacer-.

1. Decir NO a muchas cosas es fundamental

Sobre todo cuando son cosas que no nos ayudan a crecer y sólo alteran nuestra vida emocional.

¿Por qué no decirle NO a la mujer/hombre que ya no amas? ¿Por qué no decirle NO al trabajo y al jefe que tanto aborreces? ¿Por qué no decirle NO a esos amigos que te envenenan con malas vibras? ¿Por qué no decirle NO al cigarro o al alcohol que te impide llevar una vida sana? ¿Por qué no decirle NO a tu cama que te impide salir a caminar y respirar? ¿Por qué no decirle NO al teléfono que te ata a gente virtual, en situaciones y emociones virtuales?


2. Existen ciertos convencionalismos sociales que nos amarran a tradiciones y costumbres que no son ciertos y que con los treinta debemos erradicar

Los hombres sí pueden vestir de rosa, las mujeres sí pueden ir de mini falda por la calle y no están desando que les griten cosas en la calle, la mujer sí puede ser una profesionista exitosa, además de madre y compañera; los hombres pueden ser excelentes amos de casa.

A los treinta –incluso antes- debemos tener una mente abierta a reconocer que cosas que nos han enseñado como malas, no lo son y viceversa.


3. El amor es bastante absurdo

Algunas personas opinarían que el verdadero y gran amor lo encontrarás en la universidad, otros por el contrario dirían que esa persona estará cuando inicies tu vida laboral, incluso podría ser esa flecha lanzada por el desnudo cupido enamorándote de la persona más rara y de la que jamás (además de que juraste) pensaste en enamorarte.

Sí, todo eso es cierto, pero también puede ser que esa persona no llegue o que en realidad no quieres que llegue. La individualidad es una forma de vida y no es soledad; es reconocerse en uno mismo, conocerse y amarse; es disfrutar una mañana de sábado con resaca y comiendo pizza en la cama, es llorar cuando quieres hacerlo, es ir al supermercado a comprar cosas y decidir que no quieres llevar leche en polvo o pañales.

La soltería no es sinónimo de soledad.


4. El amor siempre llega

Invariablemente el amor está a la vuelta de la esquina y tiene muchas formas: un amigo entrañable, un perro, una mujer o un hombre. Siempre habrá motivos para amar y sonreír, siempre habrá motivos para salir de la cama y reír, hasta que duela el estómago.


5. ¿Por qué no cantar en el automóvil o en la regadera?

¿Por qué no bailar en la sala de nuestra casa o a mitad de la fila del banco? Pareciera que a algunas personas la felicidad de otras les genera una animadversión, como una rara enfermedad contagiosa; a algunas personas que les da miedo ser felices, aunque debería serlo, por obligación.

¡Hagámoslo, aunque sea por molestar!


6. No lastimemos a nadie

Bastante daño pudimos hacer jugando con los sentimientos de alguien que verdaderamente nos amaba o quería. Las acciones que realicemos siempre traerán consecuencias y nunca sabremos si esa persona pudo ser, ahora sí, el amor de nuestra vida.

No permitiré que nadie juegue con mis sentimientos o me lastime.


7. Realmente nos vemos diferente físicamente respecto a cuando teníamos 20, sí, sin embargo esas canas o arrugas que han aparecido no son tan malas. La calvicie tampoco

Tenemos una única certeza en el mundo: vamos a morir.

Qué mejor que disfrutar esta edad. Los universitarios cada vez nos parecen más lejanos en gustos e intereses, la música estruendosa de un antro la preferimos cada tres años, las canciones que estaban de moda durante la universidad hoy tienen más de 10 años de estrenarse, la Cameron Díaz de “La Máscara” tiene más de 40, comenzamos a entender el “cuando seas grande entenderás” de nuestros padres y al final, las arrugas y las canas no son tan malas, ya no tenemos ese aspecto desagradable de nuestra adolescencia.


8. Personalmente, esas personas que se metieron a las carreras tradicionales me parecen, en muchos casos, llevados por la manada

Sin embargo, mi rechazo por ellos radica en la envidia profunda por el valor que tuvieron en iniciar una carrera que implica esfuerzo y constancia y que sin duda va a redituar en una mejor calidad de vida.


9. Aquí una lista brevísima

Colesterol alto, triglicéridos por las nubes, presión arterial alta o baja, obesidad, falta de peso, próstata, muchos problemas tendremos a partir de los 30 años, cosas que no imaginábamos que nos sucederían, sin embargo, debemos entender que así será a partir de ahora.

La parte buena de todo es que aún podemos y DEBEMOS disfrutar un helado doble de chocolate sin remordimientos, sin pensar en la báscula o los regaños de doctores o familia; podemos disfrutar las palomitas de maíz más grandes del cine sin miedo a chuparnos de los dedos la sal (o azúcar); podemos y debemos comernos la última rebanada del pastel.


10. Que absurda sería la vida sin amigos

Amigos que hemos conocido en circunstancias inverosímiles, amigos que son totalmente diferentes a nosotros, amigos que nacimos del mismo vientre, amigos que nos enseñan que el mundo también se puede ver con una cerveza en la mano, amigos que nos dicen en qué estamos fallando, amigos con los que lloramos, amigos de los que estamos enamorados, amigos con los que peleamos y después nos abrazamos, amigos que son para siempre.