Colaboración por Karen Aguilar
Admiradora de la literatura. He aprendido que no hay pena que un buen libro, viajar, comer o dormir no puedan aliviar.

«Me hubiese gustado que seas más valiente, que seas capaz de luchar por este amor, pero tu ego y orgullo resultaron ser más fuertes…».

Durante todo este tiempo que he estado a tu lado, has sido mi prioridad, he sido capaz de viajar horas para verte, de dejar de ver a mi familia para estar contigo, de cambiar rutinas, dejar atrás algunos hábitos y alejarme de ciertas amistades, todo por ti, absolutamente todo por ti.

Del mundo aprendí que el amor se basa en la confianza, y yo, confié una y otra vez en ti; confié en tus palabras, en tus promesas, en tu amor, creí incluso en aquello que parecía ilógico porque te amaba, pero hoy,  todo ese amor se encuentra en el piso, dentro de los pedazos que quedan de un corazón herido, un corazón que aun sin fuerzas intentó seguir luchando.

Me hubiese gustado que seas más valiente, que me pidas que no me vaya, que tengas la necesidad de tenerme a tu lado, que seas capaz de luchar por este amor, pero tu ego y orgullo resultaron ser más fuertes, una persona muy sabia dijo “el día en que dejes tu ego a un lado, los milagros empiezan a suceder”, y creo que es lo que te hace falta entender.

Dicen que a los veinte amamos con mayor intensidad, que para algunos resulta y a muchos otros solo les rompe el corazón, tal vez yo soy de los corazones rotos, pero no es nada que no se pueda arreglar con algo de paciencia y esfuerzo.

Perdón querido, por el amor que aún siento por ti, te deseo lo mejor, espero que llegue un alma más valiente y decida quedarse, hoy no puedo imaginarte en otros brazos, pero estoy segura, un día me hará feliz saber que fuiste capaz de reconciliarte contigo mismo y amar bonito.

Hoy dejas de ser mi prioridad, hoy la prioridad de mi vida empiezo a ser yo. Hoy me elijo a mí, decido salvarme!