Colaboración por Don Gato
Odia todo y a todos. Vive para exigirle mimos a su dueño y para ver películas o series. Hace críticas y se cree mejor que cualquiera.

Sin ese detalle terriblemente aburrido, podríamos llamarla digna de una adaptación.

El 2017 ha sido un buen año para el maestro de Stephen King. “La Niebla”, “La Torre Oscura”, “Mr. Mercedes” e “It” fueron las primeras en estrenarse tanto en la gran pantalla como en la televisión. La historia del payaso logró salvar a las otras que no recibieron tan buenas críticas, siendo alabada por todos quienes la han visto. Y ahora, Netflix estrenó una nueva adaptación del autor que ha pasado algo desapercibida y vale la pena ver.

Netflix

“El juego de Gerald” cuenta la historia del matrimonio de Jessie y Gerald que, aparentemente no está muy bien, por lo que deciden agitar un poco su vida sexual viajando por el fin de semana a su casa de veraneo. Gerald tiene una idea: va a esposar a Jessie a la cama e intentarán llevar a cabo un juego de roles. Pero las cosas no funcionan bien: no solo a su esposa no le gusta la dinámica, sino que él sufre un ataca cardiaco mientras ella continúa esposada. Jessie se las deberá ingeniar para desamarrarse de la compleja situación en medio de un intenso brote psicótico.

Para quienes leyeron el libro puede que este filme de King no sea la mejor adaptación. Si bien intenta aferrarse lo más posible a la historia real, hay muchas cosas que no se pueden llevar a cabo en la película, como por ejemplo, las voces en su cabeza. Inevitablemente las alucinaciones de ella y de Gerald tuvieron que ser personificadas para darle más emoción. Y sus actuaciones son increíbles, por lo que queda muy bien, en especial —eso sí— para quienes no han gozado de la novela.

Netflix

La principal fortaleza de “El juego de Gerald” está, por supuesto, en la característica de thriller psicológico que posee la película. Constantemente angustiado, pensando qué irá a suceder y si podrá zafarse de las esposas, la película sin duda cumple con el concepto de suspenso. 

Los elementos que se incorporan a esa intriga son un aporte, pero sí podrían haber sido mejores. El perro es casi la única alusión verdadera al terror asqueroso de King (pues no me imagino nada peor que ver a tu marido morir mientras luchas por tu propia supervivencia cuando un perro llega a desmembrarlo y comerse sus partes). Realmente asqueroso, realmente Stephen King. Sin embargo, el resto de los componentes no fueron lo suficientemente potentes para dejarnos tiritando del susto (o con los pelos de punta).

En el libro, por ejemplo, se hace mucha más alusión a la puerta abierta. Algo que podrían haber utilizado de mejor manera en el filme, asustando al espectador con la sensación de que en cualquier minuto alguien podría entrar a violarla.

Netflix

La segunda línea narrativa de “El juego de Gerald” se basa en los fantasmas del pasado que acosan a Jessie en el peor momento de su vida. Es una historia que resulta bien, pero en ocasiones parece fue más desarrollada que el hecho de estar esposada, muriendo deshidratada con miles de peligros al acecho (que entendemos claramente es mucho peor). Este hilo entrega un claro mensaje que se esconde detrás del sádico juego de King, que apunta a la necesidad de las mujeres de luchar en contra de la dominante y tóxica masculinidad en sus vidas. 

Netflix

De la mano del perro salvaje viene una escena repulsiva que solo los verdaderos amantes de King la disfrutarán (admito que yo me tapé los ojos con mis garras) y entonces todo se desmorona. Lo que se desarrolló como una trama intrigante, mezclada con una historia de trasfondo intensa y profunda, se desinfla acercándose al final de la película. Si bien hay que ser fiel a la novela y puedo afirmar que se trata de un clásico final de King, no era lo que la versión cinematográfica necesitaba. No les contaré lo que sucede claro, pero es débil, aburrido y poco creíble.

El pésimo final, eso sí, no es suficiente para arruinar la experiencia de ver esta película, así que les recomiendo ponerle “play” de todas formas. Se entretendrán, estarán inquietos y querrán saber qué diablos pasa. Luego, simplemente olvidarán los últimos minutos. Sí, así de aburrido es, pero insisto, aún así vale el tiempo.