Colaboración por Dragitza Rastegorac Grubisic
Estudié Publicidad pero mi pasión es el teatro. Me he mudado de Perú a Croacia para seguir con el Teatro y me encanta escribir y compartir sobre lo que vivo y aprendo mientras vivo sola en una sociedad nueva. Tacitas de café

Pero no es la triste y deprimida sola, es la segura, divertida y valiente sola.

Ella no le tiene miedo a las cuatro paredes de su cuarto, no le tiene miedo a su propio silencio, pues lo llena con su respiración, con sus risas al ver su comedia favorita, con su llanto al leer una triste novela. Ella se despierta cada día feliz de salir al mundo, de hablar con amigos y observar extraños, ella es un alma llena de vida, es la sonrisa que se ve desde la mirada, la llaman “la alegría”. Ella vive en su mundo, en donde las palabras trascienden, sean buenas o malas. Ha construido su mundo con cuidado, ha pintado y dibujado cada pared a su estilo, y le gusta estar ahí. Sabe lo que hay afuera, lo sabe bien, pero también sabe que una sonrisa puede hacer más que una crítica destructiva.

Ella sale sola, vive sola, disfruta sola. Ella toma asiento en su café favorito y lo disfruta sola, escribiendo, leyendo, pensando y soñando. Ella ha aprendido a vivir cómoda en su propia piel, a amar cada parte de su cuerpo, ha aprendido a conocer todo de ella. Ella se siente orgullosa con cada paso que da, y no es más ni menos que nadie, ella simplemente es. Ella ha estado mucho tiempo así, aprendido a conocerse, a ser feliz consigo misma, a sumar más a su vida, sumar más alegría, más conversaciones, más minutos bien gastados, más cafés, más paseos en bicicleta, más caminatas bajo la lluvia.

Ella ha recorrido el camino que dejaron los pedazos de su corazón, los ha pegado y ha creado un nuevo corazón. Y a pesar de creer que nunca iba a volver a sonreír, ella tiene ganas de dar su corazón de nuevo. Ella no tiene miedo de dejar entrar alguien en su vida, ella quiere correr ese riesgo, pero ha aprendido más con cada lágrima. Y cada una de sus lágrimas la ha hecho más fuerte, la ha preparado para que tarde o temprano y de la manera que sea llegue alguien que le dé la mano, pero no porque no pueda caminar sola, sabemos que ya lo ha hecho, sino porque quiere caminar acompañada. Pero ella no está incompleta, quien llegue no será su otra mitad; será su complemento. Y por mientras, ella vive su vida, sola, pero no es la triste y deprimida sola, es la segura, divertida y valiente sola.