Una vez más he sido llamada gorda y una vez más respondo esto: no me definirán nunca ni arruinarán mis días por sus estigmas.

Señora del centro comercial, sé que usted no me conoce, yo tampoco la conozco a usted y la verdad, ahora menos que nunca quisiera hacerlo así tuviera la oportunidad, no después de ver el reflejo del estigma en su rostro y de escuchar de  su viva voz como de forma despectiva con una simple palabra como ¡GORDA!, me definió y condeno, sin saber nada de mí y mi vida.

No sé si tenga acceso a redes sociales, no sé si algún día lea esto y quizás, pienso, si lo ha de leer, tal vez  ha de indignarse sin siquiera pensar que fue usted misma la que inspiró este escrito, no lo sé, pero lo que sí sé es que quiero  que sepa lo siguiente, vengo de una familia de clase media en la que me educaron para ser una guerrera, fuí de las primeras de mi clase en el colegio, me gradué con honores de la universidad y tengo dos especializaciones, hablo tres idiomas y estoy por empezar a aprender el cuarto y por méritos propios ahora vivo en otro país después que la empresa para la que trabajo me transfiriera, pero sé que para usted sólo soy la mujer ¡GORDA! que le escandalizó ver en el centro comercial.

Durante toda mi vida he tenido que cargar con ese estigma.

Durante toda mi vida me he condenado día a día por mis caderas anchas, mis piernas y brazos gruesos y  mis mejillas algo rollizas, estoy casada y ese hombre con el que comparto mi vida hace muchos años me ama con toda su alma y para él yo soy la mujer más linda del mundo, siempre me lo dice, pero cuando me pongo ese jean y esa blusa ajustada mentalmente subestimo su amor y pienso que me dice que me veo bien y linda porque me ama, porque soy su esposa pero no porque realmente lo esté, ¿es triste no?, es triste que personas como usted durante toda mi vida hayan colaborado para que mi autoestima esté casi siempre abajo.

Tengo días en los que me siento maravillosa, bella y hasta esbelta pero de repente me encuentro con personas como usted, que juzgan, condenan, se escandalizan, señalan y todo se derrumba, mi sonrisa se borra y mis ojos se cristalizan.

Sin embargo hoy, después de digerir una vez más el trago amargo que deja la palabra gorda en mi cabeza decidí dedicarle estas líneas, decidí que usted, alguien que no sabe nada de mí no tiene porque definirme ni mucho menos arruinar mi día.

En un mundo donde nos venden que el ser delgado como característica principal es la llave que abre las puertas del éxito, la felicidad y el amor, personas como usted sobran y escritos como este faltan, sé que hay mucha gente luchando por reivindicar el autoestima de mujeres, que como yo, se sienten maltratadas solamente por no encajar con un estereotipo de belleza, por cierto, cada vez más exigente y cruel.

Hoy quise ser yo la que escribiera esto; yo, la que siempre ha luchado para verse más delgada de lo que genéticamente puedo ser; yo, la que ha sacado adelante una familia entera y la que ha sobrevivido crisis económicas; yo, la que siendo la menor de mi hogar he alentado a toda mi familia a seguir adelante y perseguir sueños,; yo la que ha triunfado a pulso en cada aspecto personal y con la más profunda de las conciencias sigo recriminándome cada día por mi físico porque de una u otra manera me imprimieron en lo más profundo de mi ser que ser como soy está mal.

Señora espero que su vida sea tan plena y tan maravillosa como la que yo he tenido la oportunidad de vivir y me gustaría volver a verla, no para discutir con usted sobre su accionar si no para sólo pedirle que pare de juzgar, criticar y estigmatizar como si fuera la dueña absoluta de la verdad.

Por mi parte, después de escribir esto me siento mucho más tranquila, sé que siempre debo trabajar y esforzarme para controlar mi peso pero por cuestión de salud, también sé que hoy, después de mucho tiempo, decidí parar de lamentarme y llorar, decidí que gente como usted no me definirá nunca más y no arruinarán más mis días, no con todas las experiencias maravillosas que he vivido, con las personas amorosas que me rodean y con los éxitos que he cosechado, las tallas de las grandes marcas, cada vez más pequeñas por cierto, las chicas de portada atiborradas de photoshop y gente como usted que va por la vida arruinando sonrisas no son más grandes y fuertes que yo.

He ganado muchas batallas y hoy me pongo en pie de lucha porque la del autoestima y el estigma son cosas que siempre intento subir y no pienso fracasar ante usted.