Y no quiero estarlo.

Es de esas personas que siempre tratas de negar y ocultar por lo mucho que sientes, no por protegerte a ti, si no por protegerlo a él y en el intento tú no salir tan lastimada. Porque tú estás segura de que esa persona siempre va a ser la mejor opción para ti. Sabe cada microscópico detalle de tu vida; desde el por qué detestas las hamburguesas hasta tu punto más débil y escondido. 

Pero, en cada palabra, escondes ese amor por simple miedo a enamorarte, tienes ese gran problema llamado “autoestima”, el no sentirte completamente merecedora de un amor único y sincero, porque después de tantas cicatrices ni si quiera sabes cuántas aún arden, cuantas aún te dañan. Porque no siempre las cosas rotas tienen solución. No quieres mezclarlo con tus pedazos rotos, no quieres hacerlo parte de ellos porque tú también te vas a lastimar. 

Estas tan dañada que ni tú puedes arreglarte, no aún, no ahora, no con un amor ni con dos shots de tequila.

No te culpes, no me culpes, pues te prometo que si para ti ha sido difícil, imagínate para mí fingir que simplemente estoy mejor así. Luchando una batalla entre mis heridas, para mí misma.