Colaboración por Fiorella Venegas
Río mas de lo que pienso. Pienso más de lo que callo. Hay una sola verdad, pero muchas opciones.

Lo sé, quizá estoy un poco loca por darte las gracias por irte de mi lado, pero esto, esto es algo que deberías saber.

Todo comenzó un día en Twitter, andaba tirando bola como suelo hacer en las madrugadas, nunca con el fin de conocer a alguien, honestamente estaba harta de conocer gente nueva, en especial hombres. 

Ahí llegaste tú, tan inofensivo como cualquier persona, y yo tan a la defensiva como cualquier persona de mi edad que ya está harta de amoríos y cosas de niños, te respondí un tweet y empezamos a conversar hasta que fuimos al DM (mensaje directo de Twitter) y te di mi número, comenzamos a hablar por WhatsApp y tú siempre tan coqueto, yo desde el principio siendo dura y rechazándote, al final con el pasar de las horas y los días, cedí contigo. 

Tú estabas en un país y yo en otro, debí suponer desde ahí que las cosas no iban a funcionar, pero ahí iba yo de corazón de pollo e inocente. Caí en ese juego y poco a poco nos fuimos tomando cariño, no te lo negaré, de verdad te quise y hasta ahora no entiendo en qué demonios estaba pensando yo. 

La cosa entre nosotros fue algo que no pensé que me pasaría, no pensé que yo podría abrirme tanto con alguien a quien no conocía personalmente. A la larga terminé perdidamente ilusionada de ti, no me enamoré y de eso estoy segura, pero sentí que lo nuestro era algo muy especial y hasta quería viajar solo para estar contigo una semana. 

Pasaron los meses y noté que te alejabas, pero mi mente y corazón se pusieron de acuerdo en pensar que eran alucinaciones mías y que debía entender que estabas trabajando, que no tenías ya todo el tiempo del mundo y que debía comprenderte.

Pasaron unos días más y tus ausencias se fueron haciendo más largas al punto de ya no responder mis mensajes, te habías ido y yo aún no aceptaba este hecho.

¿Por qué escribo esto ahora? Simple, quiero darte las gracias – no irónicamente hablando – en realidad te doy las gracias por qué en este tiempo que ya no te tengo en mi vida me di cuenta de las siguientes cosas: 

1. Esto del amor es una mentira, una mentira con mucho marketing. Sí, suena muy despechado pero así lo empecé a ver yo. El príncipe azul no existe ni existirá, así sea de otro país.

2. No todo lo que uno escribe va a ser real, no todo lo que uno muestra puede ser lo que verdaderamente quiere y lo aprendí a la fuerza, por ti.

3. Que el amor se trata de ser honesto, el cariño que uno siente hacia alguien debe ser de esa manera. No simplemente desaparecer del mapa e ignorar lo que el otro siente. 

4. Todo este asunto se basa en ser valiente. Ser valiente para decir adiós y ser valiente para decir “Lo siento, me dejaste de gustar así que adiós” 

Y por último, 

5. Que no todo es culpa tuya, yo tuve que ser honesta conmigo misma y ver que no iba más allá lo nuestro, que una relación por internet no es lo mismo que una de carne y hueso. 

Te digo todo esto porque quiero agradecerte, no quiero que seas el malo de la historia. Quiero que veas que de todo se saca una enseñanza, yo saque la mejor enseñanza que pude recibir de cualquier persona. 

Gracias por mostrarme que podía querer a alguien y que a su vez, podía salir lastimada. 

Gracias por las sonrisas que me sacaste y por las que no pediste nada a cambio. 

Gracias por enseñarme a ver el mundo diferente y a sacarme de mi burbuja. 

Sé que pensarás que es muy hipócrita de mi parte el agradecerte después de todo lo que he escrito, pero, en serio yo no te guardo rencor. Sé que te extrañaré porque fuiste importante y porque tenía tiempo sin dejar que alguien se acercara a mí de la manera que lo hiciste tú, pero necesito esto, necesito que sepas lo que sentí y de esta manera poder al fin dejarte ir. 

Cuídate, y gracias de nuevo por irte sin decir adiós.