Colaboración por Daniela del Alba
Me gusta escribir de lo que sea que me inspire.

«¿Pero en qué fallé? Si seguí al pie de la letra el instructivo para conquistar al amor de mi vida». En eso fallé.

Pasando mi dedo índice de arriba hacia abajo en mi teléfono, brotó el encabezado “Instrucciones para conquistar al amor de tu vida”, título al que cualquier chica desesperada por lograr que ese hombre por fin la mire, no dudará en darle click con la esperanza de “Conquistar al amor de su vida”, pero tristemente la realidad es otra y ambas sabemos muy bien que esos instructivos no son más que mentiras.

Perdonen si es que soy demasiado literal en el sentido de captación, pero no es hasta ese momento, que comprendo el contenido que le meto a mi cerebro.

Y es que, poniéndome en su lugar, precisamente porque soy una de esas desesperadas, lo hice. Y me llevé la sorpresa de quedarme insatisfecha con que leí. No es que juzgue al autor, al final somos libres de expresar nuestras experiencias en forma de pensamientos, que luego nos gusta transmitir.

Pero, es que el sustantivo “instrucción” se proyecta en el verbo instruir, y el que instruye está enseñando su propio conocimiento del tema; adquirido a través de experiencias, esas experiencias que son: Propias, individuales, y exclusivas. De ahí mi descontento, pues es una falacia plantear siquiera que exista un instructivo para enamorar a quien te tiene enamorado.

Si compras un nuevo televisor, perdón, una Smart TV, sigues el instructivo, y no funciona como esperas, seguro es que tu compra tiene una falla de producción, cosa que tiene solución: lo intercambias, o lo mandas atención a clientes y ¡Ya está! Pero al final, tu instructivo es exactamente igual al que X millones de Smart TV como la tuya lleva dentro del empaque.

Las TVs no sienten, no piensan, ni son afectadas por su entorno, pero tú y yo sí. Pienso que, si intentas seguir ese instructivo, y fracasas, justo es por haberlo seguido. Nada de auténtico tiene planear tu siguiente movida de acuerdo a la guía, eso es imitar. Y ahí recae todo. Nos hemos llenado de tantas ideas personales y exclusivas que luego hacemos nuestras, por el miedo de mostrarnos como somos, le tenemos miedo a nuestro yo el auténtico, y preferimos cambiar nuestra esencia, y todo lo hermoso que emana de ella, a cambio de momentos de aprobación y de amor, que al final, cuando terminas cansado de imitar y muestras tu verdadero yo, viene como consecuencia el “no eres ese/a del que me enamoré”, “has cambiado mucho”, “ya no estoy cómodo”.

¿Pero en qué fallé? Si seguí al pie de la letra el instructivo para conquistar al amor de mi vida ☹.

Yo te respondo lo siguiente: Las personas no somos producidas en serie. Dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida, y yo no me olvido de que “los seres humanos somos únicos e irrepetibles” y aunque existen patrones, tratándose de amor, es más común escuchar “Es tan especial, tan diferente a las demás personas”. Y no hay que mentir, yo ese amor imposible, que muy probablemente no es el amor de mi vida, pero si el imposible, y es que ningún instructivo de tantos que he leído, me ha funcionado.

En el amor hay que arriesgar, hay que ser uno mismo, confiar, dar, demostrar, sentir y hacer sentir, soñar, crecer, reír, llorar, cantar, bailar. Cada una de esas palabras depende de una variedad de factores, y no de uno solo como para encerrarla en un manual. Todas ellas te generan incertidumbre, y un instructivo, no puede tener un margen de error tan amplio.

Y también pienso que el día en que crea realmente en el valor que tengo siendo como soy desde lo más profundo de mi ser, ni siquiera tengo que esforzarme por conquistarlo, pues todo se dará de manera natural, y pasaré de la conquista a enamorarlo con mi cada vez más sincera forma de demostrarle que somos el amor de nuestras vidas.