Colaboración por Don Gato
Odia todo y a todos. Vive para exigirle mimos a su dueño y para ver películas o series. Hace críticas y se cree mejor que cualquiera.

Alguien debió haberles dicho que con una bastaba.

Hace poco escuchamos o nos enteramos de la noticia de que el director Matthew Vaughn, quería hacer una tercera parte de “Kingsman”. Y con eso nos bastó para perder toda fe en la humanidad que alguna vez pudimos tener. ¿Una tercera? ¿realmente cree Vaughn que sea necesario continuar más aún la historia? 

La primera parte nos sorprendió por lo entretenida, satírica y graciosa que pudo ser. Los protagonistas eran justo lo que necesitábamos, y la historia fresca y divertida era lo que todo el mundo estaba buscando en ese momento.

20th Century Fox

Por eso, con el anuncio de una segunda parte, nadie cuestionó su necesidad, sino que la alentamos. Quizás en eso estuvimos terriblemente equivocados. Porque la segunda de “Kingsman” no deja nada más que sentimientos de remordimiento.

La historia del agente Eggsy (Taron Egerton), ahora consagrado hombre y agente especial de traje, continúa. Tiene la vida que siempre había soñado junto a la princesa Tilde y su trabajo como espía, pero el ataque de un ex candidato a Kingsman, Charlie, detiene su alegría.

20th Century Fox

Eso lo lleva a conocer a la villana de esta secuela: Poppy (Julianne Moore). Quien tiene como misión, legalizar todas las drogas que ella vende a miles y miles de personas alrededor del mundo. Y para lograrlo, claro, le hará algo terrible a la población (que por razones obvias no revelaremos).

20th Century Fox

Además de poder admirar nuevamente los cuerpos esculturales de agentes encubiertos con trajes elegantes (sí, un gato también puede admirar esas cosas), no hay nada nuevo en esta entrega. Los creadores entendieron bien qué era lo que funcionaba y lo volvieron a repetirlo pero más exagerado. Lo que claramente significó bajar la calidad.

Las batallas y peleas se hacen eternas, las escenas tienen demasiado diálogo innecesario y hay personajes que no debieron aparecer nunca en la cinta. Cof, qué diablos aportó Channing Tatum, cof.

 

20th Century Fox

Eso hace de la película una demasiado larga para lo que la trama significa. Más de dos horas sentado frente a la pantalla no se justificó ni siquiera un poco, porque a pesar de que la historia era muy entretenida (igual que en la primera parte), esta se alargó como una goma de mascar.

20th Century Fox

Y créanme, no era para nada necesario.

La única interpretación que valió la pena mirar, fue la de Julianne Moore, la nueva malvada, que como en la primera parte, se dejó en manos de una actriz consagrada y capaz de hacer del personaje algo increíble. Y no podemos dejar de lado a Elton John, que sorprendentemente, fue lo que más nos llamó la atención del filme.

20th Century Fox

Espero, de verdad, que si hay una tercera parte, no sea como esta. Porque de ser así, mejor ni siquiera intentarlo.