Colaboración por Felipe Rivera
Soy un loco perdido que no busca pero que quiere encontrar ¿Qué? No lo sé, solo quiero encontrar.

Porque sabemos que es sólo una prueba que lograremos superar, y que algo muy bueno vendrá.

Afortunados los enamorados que están permanentemente juntos. Aquellos que sus besos y caricias son diariamente compartidas. Esos dos, que sus problemas personales se convierten para ambos y que en busca de soluciones, se encuentran con más enigmas sin respuesta, en más incertidumbres sin salida. Aquel par, que su única dicha y satisfacción es la intimidad y que su único problema es no verse en los ojos del otro.

¿Y los que se quieren a la distancia?

Los que las llamadas se hacen cortas y los mensajes efímeros para las historias que se cuentan. Nosotros que en algunos casos lo único que hace falta es la compañía del otro, sus abrazos, sus besos, sus caricias, sus ojos… Nosotros, los que debemos esperar días y hasta semanas para estar con quien se quiere, para decirle a esa persona: “te extrañaba”, “te necesitaba”, y aprovechar al máximo esas pocas horas para estar juntos, para compartir molestias y sentirse uno.

Pero el tiempo se hace corto y la nostalgia y la tristeza se van adueñando de los corazones, ninguno lo demuestra, ni mucho menos lo acepta, pero han llorado en las noches por estar lejos del otro, han suplicado por estar juntos, les duele tener que separarse y que aquella felicidad momentánea se acabe rápidamente con un beso y un adiós fugaz y lamentoso.

Pero ambos tienen algo claro, son pruebas de la vida que con amor y paciencia lograrán enfrentar y llegarán a superar… Ambos saben que algo bueno vendrá.