De los errores se aprende.

No es momento para reprocharte todo lo que pudo ser y que por causas del destino o por causas de los dos no fue. Pero sí quiero decirte ciertas cosas para que no pierdas a aquella mujer que hoy ocupa tus pensamientos. Debes dejarla ser, que no tenga miedo de ser ella, que aunque comenta un error no tenga miedo de decírtelo porque recuerda, la confianza es la base de una relación. No la regañes ni hagas sentir más mal de lo que ella puede llegar a sentirse por un tropiezo. Tú apóyala, haz que pueda desahogarse contigo sin pena alguna. Que en ese momento más importante sea a ti a quien acuda y llame.

No seas un ángel, no te creas el novio perfecto porque nadie lo ha podido llegar a ser. Sé que llegará ese momento en el que va a conocer a tu familia, dale la confianza para que no se sienta inferior, puedo decir que se va a sentir a gusto. No hagan lo usual, no hablen de lo mismo todo el tiempo, no hagan lo mismo todo el tiempo. Hay veces que se necesita un poco más que un beso, tómalo en cuenta.

Te prometo que esos días nublados y ella en cama enferma prefiere mil veces tenerte a lado que verte a través de una pantalla. Ve a su casa y algún día hazle una carta, no se fijará en la letra fea, eres su novio, la amará.

Defiéndela ante todo, hazla sentir intocable, como una princesa en un pedestal. No temas a tocar temas privados o personales ella te eligió, dile un «puedes decirme lo que tengas», cuestiónala, no dejes que se vaya enojada, o si la ves diferente no la dejes irse así como sin nada. Si no, jamás sabrás lo que siente en verdad.

No te digo esto para echarte en cara lo que nos faltó a nosotros dos. Sino para que puedan tener lo que en nuestra relación falló.