Colaboración por Zhara Nicole Cruz Díaz
Comunicadora social y periodista de Colombia, escritora aficionada con muchas cosas por contar.

No estás mal, no dejes que nadie te haga creer que estás mal por no sentir lo que ellos quieren que sientas.

El saber que deberías estar feliz por todo lo que tienes pero solo tienes la sensación de vacío y tristeza es algo que sufren muchas personas jóvenes y adultas en la actualidad. El problema está en que nadie sabe que no está solo en esta situación, y también está en que muchas veces toda nuestra sociedad nos envía mensajes sobre estar siempre felices, diciendo que debes estar feliz y agradecido por todo lo que tienes y si no lo estás entonces tienes un problema.

No es un problema en realidad. Recuerdo sentir eso desde que tengo doce años. Siempre pensando que había algo mal en mí por no ser capaz de disfrutar de lo que tenía, sintiéndome desagradecida con la vida y viendo al resto ser felices con lo mismo que yo tenía entonces… era obvio debía haber algo malo en mí.

Pero eso es mentira, no puedes sentirte obligado a estar feliz por nada que naturalmente no te haga feliz, no importa qué tan felices sean otros con lo mismo. Si tu trabajo no te hace feliz no importa que el resto se alegre por ti si en verdad tú no lo sientes así, si tu vida social no te da alegría no importa que seas la envidia en las redes sociales.

El verdadero problema está en que la sociedad nos ha enseñado que debemos sentirnos felices en todo momento, nos ha mostrado como ser la envidia de los demás tener más y mostrar más es lo que le da gusto a las personas. Que si no muestras que lo que comes es más delicioso, que a dónde viajas es mejor, que tu relación tiene más momentos bonitos que la de los demás entonces lo que vives no vale y que si por el contrario no estás feliz con todo eso que muestras estás mal.

No estás mal, no dejes que nadie te haga creer que estás mal por no sentir lo que ellos quieren que sientas. No te sientas mal por no estudiar lo que todos querían, ni por no tener una relación con quien todos quieren, ni trabajar en el lugar que todos quieren porque tú eres la única persona que está viviendo tu vida.

No estás solo, hay más personas en el mundo que nos sentimos igual. Busca apoyo de un amigo, de un familiar, de un psicólogo o de cualquier persona que esté dispuesto a escucharte y a ayudarte sin querer influir en ti. Y sobre todo busca tu felicidad cada día y haz cosas que te ayuden a estar más cerca de ella.

Con amor: una persona que por fin, después de muchos años, lo entendió.