Colaboración por Antonieta Pérez
Creo que los límites nos los ponemos nosotros y los miedos son nuestra mejor fortaleza. Soy mi mejor amiga y mi peor enemiga. Directa, clara y siempre con una sonrisa.

No fue para sonreír toda la vida, fue para compartir mi felicidad con la persona que llena mi vida de sonrisas.

Mientras muchas personas deciden unir sus vidas para salir de la rutina, llegar a la estabilidad o por la falsa idea de que así serán felices, yo encontré la mejor respuesta. Me casé y no fue para ser feliz, no fue para sonreír toda la vida, fue para compartir mi felicidad con la persona que llena mi vida de sonrisas.

El amor debe ser la base toda relación pero el buscar la felicidad no debe ser el principal motivo para unir nuestra vida con la de alguien más.

Yo soy feliz día a día aunque mi relación no sea perfecta, y justamente encontré uno de los principales motivos para decir sí, que será para siempre y es mi deseo de compartir lo que soy, lo que vivo día a día, lo que sueño y lo que deseo con la persona que amo, esa persona que llena mi vida de sonrisas pero que no es responsable de mi felicidad.

No puedo responsabilizar a nadie de mis decisiones y mi decisión día a día es ser feliz; lo que él sí puede hacer cada día es llenar mi vida de sonrisas con su amor, con su ternura, con su comprensión y sus ocurrencias.

Yo soy la única responsable de mi felicidad.