Colaboración por Sol Teresa Pinzón
Mamá. Médica no convencional. A veces soy cuerda y a veces escribo. Amo cantar tanto como amo el café, el mar y la lluvia. Soy fresca y descomplicada porque las palabras no necesitan filtro. Blog

Hemos creído que ser independiente es tener un título que restregarle a cada pareja en la cara.

– ¿Estás loca? Es un tipo sin futuro, sin visión, un bueno para nada. ¿Crees que él podría mantenerte? – Con lo que me gano mensualmente podría darme el lujo de salir con quien yo quiera, y mantenerlo si me da la gana, porque no necesito que nadie me mantenga.

Mujer de 35 años le contesta a otra de unos 25. X centro comercial, X terraza de café, un día cualquiera, en cualquier ciudad del mundo.

Me da una risa la tergiversación del término independencia femenina.

Hemos creído que ser independientes es olvidarnos de los detalles y sentir que no merecemos recibir obsequios o invitaciones porque por nuestros propios medios podemos hacerlo.

Hemos creído que ser independientes es brincar de una relación a otra, buscando llenar vacíos que no se pueden llenar (o quedarnos eternamente en relaciones improductivas y carentes de futuro, al caso es lo mismo).

Hemos creído que ser independientes es tener la capacidad económica suficiente para mantenernos y no “tener que aguantarnos un hombre al lado”…

Hemos creído que ser independientes es vivir solas.

Hemos creído que ser independientes es poder hacer lo que nos dé la gana sin tener que rendirle cuentas a nadie, incluso a nosotras mismas.

Hemos creído que ser independiente es tener un título que restregarle a cada pareja en la cara.

Hemos creído que ser independientes es poder viajar todo el año, darse lujos, llenar el armario de carteras y accesorios.

Hemos creído que ser independientes es no involucrarse con nadie; más o menos como un “te amo, pero de lejitos y sin compromiso” (distinto al “te amo sin apegos”).

Hemos creído que ser independientes es poder “darse el lujo” de mantener al “llenador de vacíos” (llámense vacíos existenciales, sexuales, afectivos etc, etc), simplemente porque tenemos la capacidad económica para hacerlo.

Hemos separado la independencia económica de la independencia emocional y vamos por la vida jactándonos de ser “libres e independientes”… y ¡no! Por ahí no es la cosa.

La libertad y la independencia no están en el sueldo…