Colaboración por Victoria Luna de la Rosa
Soy madre soltera de 2 hermosos hombres que son mi motor para dar lo mejor en mí en los aspectos importantes de mi vida. Soy terca, trabajadora, luchona y un poco machista. Me gusta ponerme metas y no descanso hasta lograrlo. Agradecida con Dios por la vida, la salud y la libertad.

¿Acaso hoy en día todos los niños inquietos que viven un poco la vida son “niños problemas”?

Salgo de la oficina, después de un día agotador, debo recoger a mis hijos, al bebé primero y de ahí por mi hijo el mayor. Me da gusto verlos aunque sé la carrilla que me espera en casa; lavar trastes, hacer cena, lavar ropa, hacer tarea, bañarlos, dormirlos, etc., etc. En el camino mi niño no para de hablar, cuando sólo quiero un poco de silencio. Me dice que debo ir a la escuela por su mala conducta (otra vez). Todo empezó en el kínder: “es muy inquieto, no se está en su lugar, no deja trabajar a los demás” y de ahí a la primaria: “Sra. necesita verlo un médico, su hijo tiene un problema”. Esas palabras destrozaron mi corazón, sólo es un poco inquieto ¿de verdad debe verlo un doctor? Fue ir y venir con doctores, psicólogos, neurólogos, especialistas para tener el diagnóstico: “su hijo tiene TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad)”. Aguantar la lágrima del dolor, cuando te dicen: “tendrá problemas toda su vida, deberá vivir medicado, no respetará a las autoridades, le irá mal en la escuela”. Bueno, lo amo, es mi niño, lucharemos juntos para sacarlo adelante.

Una vez que tu hijo es diagnosticado, todo mundo parece tener la autoridad de ponerle una etiqueta en la frente: “niño problema”, vaya hasta yo lo hice, y lo peor, todos los demás niños lo hacen y él lo sabe. Leer libros y toda la información que pudiera encontrar en internet no basta para entender lo que pasa en su cabeza y lo mal que él la pasa, aunque a veces yo la pase peor.

Hasta que llegó un momento en el que las cosas empezaron a ordenarse, mejoró su conducta, menos peleas, menos reportes y niños golpeados, menos idas a la escuela y lo más importante: una nueva maestra. Su maestra de inmediato lo detectó cuando empezó el ciclo escolar, hablamos y sabíamos que nos veríamos seguido, todo para la mejoría de mi hijo. Me explicó que mi hijo es muy emocional, requiere mucho cariño y cuando no lo tiene demanda atención, por ello su mala conducta para poder conseguirla.

Trabajando juntas, poniendo mucho trabajo de mi parte y gracias a la maestría que ella está tomando, mi hijo ha logrado estar más estable, no ha sido el niño perfecto, pero sufre mucho menos y con eso yo estoy más tranquila. Por eso llego a la pregunta: ¿hoy en día todos los niños inquietos tienen TDAH? El trastorno por déficit de atención e hiperactividad no puede diagnosticarse a la ligera, pero hoy en día cualquier maestra se cree médico y “diagnostica” TDAH a cualquier niño que no se está como estatua quieto en su lugar. ¡Por amor de Dios, son niños! No todos pueden quedarse sin moverse, sin ensuciarse, sin hablar, vaya, sin ser niños.

Les comparto mi experiencia de mamá de un niño inquieto, no es fácil, pero lo amo y me encanta, he paseado con mis sobrinos, niños que no hablan ni “dan lata” y pienso: ¡vaya qué aburrido! Y con esto agradezco y valoro a mi pequeño remolino, inquieto, curioso, preguntón, platicador, incrédulo y muy cariñoso. No debemos creer todo lo que nos digan, gracias a Dios hoy mi hijo no toma medicamento, cosa que muchos maestros quieren para no tener que batallar con estos “niños problema”, pero para su cuerpecito es algo fuerte y dañino. Se requiere mucho amor, paciencia, energía y tolerancia para sobrellevarlo, por eso les digo: ¡ánimo! No están solas, somos muchas las mamás que escuchamos la temida frase: “su hijo es hiperactivo” y yo lo agradezco.