La India es como ese flaco del que escuchas chismes de dos tipos. Que ni pienses meterte con él porque te va a traumar, o que no dudes en hacerlo porque te vas a enamorar perdidamente.

Para mí es ese tipo de flaco del que vas a pensar dos veces si involucrarte, va a ser complicado, la vas a sufrir, pero aaaay Diosito, ¡qué maravilla acabas de conocer! Te va a hacer renegar, va a romper tu paciencia, te va a dar dolores de cabeza, vas a tener que tener mucha tolerancia, pero sabes que es alguien tan interesante que tienes que respirar en modo “ooooom”, porque sí, vale la pena, y mucho.

Es un flaco del que te quedas embobada mirándolo, escuchando todo lo que te tiene que decir, que te enseña, que te culturiza, que solo su mirada te encandila y te deja templada ese “no se qué” que es más fuerte que tú.

Es el tipo de chico que no te gusta un poquito y luego va en progreso el amor, en mi caso, me templé desde el primer día, me cautivó, me sedujo, me enamoró. Es tan vivo, tan mágico, tan real, tan él… lo ves y, simplemente tu vida se llena de colores.

Te va a hacer vivir aventuras de esas que aunque las quieras contar, no podrán superar lo que viviste. Te va a llevar a lugares que jamás podrías describir de la forma en que realmente son, pero al solo recordarlas, se te pondrá la piel de gallina, y timidamente sonreirás (Ahí es cuando tus amigas te llaman loca porque te ríes sola, pero solo tú sabes los verdaderos motivos).

Es tan culto, sabe tanto, te enseña de religión, de sociedad, de cultura, de felicidad… Ha vivido tanto, ha experimentado cosas que jamás se te pasaron por la mente, pero está ahí para que de la mano, las vivas con él.

Encima sabe cocinar como los dioses. Te hará platos tan exóticos, tan picantes, tan afrodisiacos que dudarás si dar ese primer mordisco, porque luego como dicen por ahí, a una la conquistan por el estómago, y este galanazo hará uso de su creatividad (y sus buenas manos) para hacerte suya, y caer en perdición.

A veces te hace sentir media bipolar, sabes que tiene unos hábitos horribles, que es ruidoso, un poco sucio, desordenado, maneja horrible (y le encanta tocar la bocina sin parar, ¡cómo te irrita eso!)… y odias esos defectos, pero a la vez, hay algo que va más allá, que pasa lo racional, que es puramente emocional, y que solo tu corazón sabe dar explicación.

Me templé jodido, me enamoré con roche, y ahora tengo que dejarlo. Dicen que cuando te distancias de alguien de esta forma aprendes a valorarlo más, a ser más fría y poder evaluar racionalmente qué fue todo lo que viviste con él.

Si tú que lees este artículo también te templaste del mismo flaco, y tuviste también esta loca historia de amor, sé que me entiendes, que viviste lo mismo, que comprendes cada uno de los puntos que en esta confesión de amor trato de explicar.

Ahora toca procesar todo lo vivido, recordar a través de las fotos, de los momentos lindos, de las risas y de los momentos más feeling.

¡Ay India, cómo me enamoraste! Regresaré muy pronto para seguir viviendo esta gran historia de amor.