Fue una de las peores sensaciones de mi vida, pero a la vez la más gratificante.

Cuando estás en una relación tóxica es muy difícil darte cuenta y sobre todo escapar de ella, pero al final del túnel siempre hay un poco de luz. Esa luz fue la que me ayudó a mí a salir de una relación tormentosa y fue simple: mi ex se fue con otra.

Fue una de las peores sensaciones de mi vida, pero a la vez la más gratificante. Sentí una liberación inexplicable, volví a ser yo misma, a reírme por nada, a no preocuparme de si esta persona algún día me abandonaría porque ya lo había hecho, y realmente me hizo un favor.

Mientras él superó su dolor junto a alguien que le daba lo que yo ya no estaba dispuesta a darle, yo superé mi dolor sola, encontrándome a mí misma después de mucho tiempo perdida y entendiendo por fin que no podemos forzar algo que sabemos que no tiene futuro. Es como encajar una pieza en un puzzle que no corresponde, algo inútil.

Sí, él ahora quizás es feliz y se ha vuelto a enamorar, pero la que realmente ha salido ganando he sido yo. Me he enamorado no de alguien, no estoy preparada. Me he enamorado de la vida, y simplemente pienso que eso es lo que merece la pena. Además, y como si fuera poco, yéndose, me salvó de él mismo.