Colaboración por Yelena Obando
Amante de la escritura, la lectura y de lo más simple de la vida. Romántica bohemia por naturaleza, nacida en el Océano Pacífico Colombiano.

Esto que siento por ti solo me ha sacado lágrimas y más lágrimas, noches de desvelos y pensamientos sin fin.

Eres como el viento. Me haces feliz, pero no te puedo tocar

¿Cómo algo que te hace tan feliz te puede causar tanto dolor?, ¿cómo puedo amarle sabiendo que me causa este sufrimiento?, ¿cómo sentir algo tan hermoso como esto puede ser malo? A lo mejor ya no lo amo y estoy aferrada a un imposible que nunca será para mí.

Esto que siento por ti solo me ha sacado lágrimas y más lágrimas, noches de desvelos y pensamientos sin fin. Me atormento pensando tantas cosas, en mi mente solo vienen preguntas tras preguntas. ¿Qué si es cierto que me amas? Oh Dios, pero… ¿cómo puedo sufrir por alguien que ni he visto en persona?.

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@cibelandia

Hay noches en las cuales no logro dormir por tanto pensar. A veces miro por mi ventana para ver las estrellas y en otras la lluvia, para ver si así logro dormir o escucho música para calmarme y poder descansar. Sé que pretendes que sea yo la que sacrifique cosas y dime, ¿qué hay de ti? Tú, ¿qué has sacrificado por mí? Ahora que lo pienso, nada.

En nuestra relación extraña casi siempre he sido la que he tomado la iniciativa. Fui yo quien te envió el primer mensaje, el cual rechazaste con mucha amabilidad, pero aun así fui yo quien insistió para que fuéramos amigos. Porque ser tu amiga era mi único interés en ese momento, y he sido la que ha dado tanto en esto que tenemos sin sentido alguno. Ahora pretendes que deje todo para seguirte, porque ese es tu deseo, ¿pero qué hay de lo que quiero y anhelo? Quieres un sacrificio que ya fue hecho por otra persona, y no pretenderé ser otra más sacrificada. Lo que me pides aún es muy pronto, aún tengo que conocerte en persona; ya sabes que soy loca, pero no voy a escalar esta montaña sin tener los implementos necesarios. Sé muy bien que si lo hago voy a sufrir mucho y a lo mejor puedo morir. Así que te pido que vayamos con calma mí querido viento.

Cuando leas esto entenderás, y recuerda lo que te dije aquella madrugada “eres como el viento, me haces feliz, pero no te puedo tocar”. Ese eres tu mi suspiro a la distancia.