Colaboración por Frida María García
Después de escribir en cualquier superficie decidí tener un blog donde cuento de manera rosa todo lo que me pasa... y lo que no también. Enamorada del amor, de los días nublados, de las historias cotidianas. María Divina

A veces lo que se hace bien no necesariamente lleva títulos.

Viajé hace poco al D.F (México). Mi asombro se amplió como no tienen una idea, ir a un ritmo súper rápido porque la misma ciudad te lo exige, escuchar, ver a parejas enamoradas en el transporte público con una amiga, adivinando el siguiente movimiento del joven enamorado. Uno de los últimos días nos encontrábamos a media noche sentadas en algún lugar viendo cómo las verdades caían de manera natural, y llegamos a la conclusión de que hay más tipos de relaciones… lejos del novio/novia.

Esto lo he traído en la mente desde ese día pero no me había sentado a escribirlo. A darle inicio, hasta hoy. Creo que hasta que te pasa sabes como es todo ese universo.

Yo por ejemplo, era fiel creyente de la idea de somos novios o no somos NADA. Creo que porque he tenido varias de este tipo, me confundieron un par de veces. Fue ahí donde decidí que quería en letras iluminadas el título de novia. Conozco a mucha gente que el título es lo de menos mientras seas congruente entre lo que piensas y expresas.

El estar con alguien, compartir, sentir, soñar con esa persona es magia, si hay esa complicidad ¿para qué ponerle título? Y si quieres ponerle está bien, hay miles de palabras bonitas que pueden definir tu estatus sentimental. El mío creo que sería enamorada del amor.

He cambiado el ”para siempre” al ”mientras dure” y que dure bien, sin prisas, si hay drama no pasa nada; a veces necesitamos esas sacudidas para reaccionar.

Sigo siendo rosa, fiel creyente de la magia pero con pequeñas dosis de realidad para evitarme un par de tropezones, siendo súper distraída mis rodillas lo agradecen.

También el secreto para que todo esto fluya como debe de fluir es ser sinceros desde el principio. Creo que fallamos un poco en eso, pero las mismas situaciones nos llevan a ser así. Dejando como de costumbre un par de confesiones aquí, me enamoré dos veces el año pasado. Puedo decir que ninguno de los dos fue mi novio, pero eso no siginifica que lo mucho o poco que pasamos juntos no cuente. Fuimos algo, nunca supe exactamente qué pero fuimos, y fue bonito mientras duró. Como los 03:44 minutos de tu canción favorita en algún momento, pasa la emoción, la olvidas pero cuando la encuentras otra vez sientes una emoción junto con un poco de nostalgia.

Este año he experimentado varios tipos de amor que sería un poco complicado definirlos, me sacaron lágrimas, un corazón roto que se recupera en un tiempo impresionante, varias salidas de chicas, también un par de osos que nunca olvidaré.

Cerraría este escrito con esta frase: “A veces lo que se hace bien no necesariamente lleva títulos”.