Colaboración por Denisse Martínez
Gusto de admirar lo simple de la vida y hasta ahora me doy cuenta de que he vivido dormida aun estando en vigilia abrazando un espacio hueco de la vida. Vivir, amar, soñar.

¿Por qué esa cobardía del ser humano? ¿Por qué esa aberración y ese conformismo, cuando existen verdaderos amores?

Amores enfermizos al millón hay por doquier. Los que te hacen creer la maravilla que son juntos cuando realmente sólo absorbe tu esencia ya que la suya es nula o carente. Esos que te hunden y aprisionan. Esos que fingen con palabras pero que su mirada delata. Esos que destruyen corazones y aun así dejas entrar de nuevo porque le temes a la dulce soledad. Esos quienes no valoran el dichoso acto de ser amados.

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Ahí es donde me pregunto; ¿por qué esa cobardía del ser humano, ¿por qué tan difícil le es desprenderse de algo tan volátil?, ¿por qué esa aberración, ese conformismo, ese confort cuando existen verdaderos amores? Esos verdaderamente dignos de escribirse y gastarse la tinta. Esos que te dejan libre para que estar juntos sea por decisión propia. Esos quienes al dormir no te perturban los sueños. Los que te hacen ser mejor persona pero que piden ni lo intentes pues a sus ojos eres perfecto. Donde los años juntos no importan puesto que sólo es un número, lo relevante son sus actos.

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Esos que te hacen sentir que su corazón es tu hogar donde no existen dudas o temores, sólo un pequeño misterio del futuro. Amores que cuidan tu camino pero permiten que tú lo forjes. Tanta belleza en ellos y tanta gente aferrándose al veneno.