Colaboración por Don Gato
Odia todo y a todos. Vive para exigirle mimos a su dueño y para ver películas o series. Hace críticas y se cree mejor que cualquiera.

Sus actores y director prometían ser la película que la rompiera este año, pero ahora estoy más que confundido.

Dentro de la industria de cine latinoamericana, sabemos perfectamente que Argentina es un país tremendamente influyente. Sus grandes producciones y artistas son clara competencia para cualquier cinta creada por Estados Unidos. Y uno de los más relevantes es el actor Ricardo Darín.

Warner Bros.

Algunos incluso lo han catalogado como la estrella de Hollywood en Argentina y sinceramente no podemos negar el talento que tiene el trasandino. Por eso “La Cordillera” me llamó de inmediato la atención, con el rostro de Darín en la portada del póster. Junto con él, están Christian Slater (“Mr Robot”) importante actor de Estados Unidos, Paulina García (“Gloria”) y Dolores Fonzi (“Truman”).

Además, Santiago Mitre, un director joven con solo dos producciones a sus espaldas (“La Escuela” y “La patota”), tiene antecedentes de ser brillante e ingenioso sobre todo con temas relacionados a la política. Y en un filme sobre una cumbre de presidentes no podía existir mejor cineasta a cargo ¿o no?

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Bueno, no. Porque todo lo que promete “La Cordillera” se desmorona. 

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Partamos con que en un principio vemos cómo Darín es caracterizado como un mandatario común y corriente (Hernán Blanco) pero elegido por el pueblo, y dispuesto a hacer todo para seguir así (lo que ya nos parece raro en la política). Luego vemos a presidentes de México, Chile y Brasil, personificados de lo más caricaturesco posible. Tanto que la credibilidad en la historia se nos empieza a caer y queremos darle esperanzas así que intentamos creer que quizás Mitre quiso ridiculizar a la clase política. Sin embargo, esto no se sostiene, así que una vez más nos equivocamos.

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Luego se nos introducen dos historias sobre la corrupción y drama familiar cuando llega la hija de Darín, Mariana Blanco, para sacudir todo. Logramos internarnos un poco en el suspenso gracias a la música e imágenes que nos da Mitre, pero después estas dos líneas argumentativas se separan tanto que llegas a pensar que estás viendo dos películas al mismo tiempo (ahí es cuando tu cabeza explota de confusión).

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Tenemos, otra vez, toda las ganas de que el final nos haga entender todos los cruces y personajes que nos presenta (ilusos nosotros). Sin embargo, todo desemboca en un final distante y sin siquiera una pizca de clímax. Y lo que llama más la atención es que cualquier cineasta que haya querido hacer un thriller (como pienso que intentó Mitre), sabe que el cierre es lo más importante que, generalmente, te hace quedar con la boca abierta.

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Pero “La Cordillera” deja su final flotando y a todos sus talentos desperdiciados.

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Aún así, las imágenes de la cordillera y las tomas de Mitre no dejan de ser increíblemente impresionantes. Nos generan el frío y la soledad del lugar, tal cual estuviéramos ahí. Además de impecables actuaciones de todo su reparto, a excepción de la talentosa Paulina García, que se pierde en un papel tan banal y extraño como Presidenta de la Chile.

Tengo que destacar que la película sí es interesante cuando empiezas a verla, y lo único que quieres es que te den un cierre a todo lo que viste. Pero la manera en la que termina, hace que sea una gran decepción para los fanáticos de Darín y Mitre.

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De hecho, si me preguntan de qué se trata, no sabría decirles.