Colaboración por Patricia Rodríguez
19 años. Chilena. Estudiante interesada en temas de mujer.

Sin maquillaje no soy la persona que en verdad soy.

Hace unos meses atrás leí un interesante artículo sobre una chica estadounidense que estuvo una semana completa sin maquillarse. Subía fotos de ella a Instagram para que todos pudieran ver su cara al desnudo. Me pareció muy desafiante, pues he usado maquillaje por años. El salir de mi hogar implica sacar mis cosméticos y embellecer mi rostro, por lo que me atreví a aceptar este desafío.

Leí todo lo que esta chica publicó. Desde el primer día sin maquillaje hasta el último, y a medida que los días pasaban se sentía más cómoda consigo misma. Por supuesto que sus primeros momentos fueron difíciles, pero a través de los días pudo salir a la calle sin ningún problema. Esas palabras me motivaron.

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@Gloria

Estaba a principios de mi segundo año de universidad, en abril, y me decidí a dejar mis brochas, mi base y rímel guardados en el clóset por una semana. Pensarán que a mi temprana edad no necesito una gran cantidad de maquillaje para tapar mi rostro, pero la verdad es que, tal vez no lo necesite, pero sí me gusta, me complementa el estilo, y expresa mi personalidad, por lo que, no llevarlo, era como salir a la calle con una parte menos de mí.

El primer día todos mis amigos me preguntaron cómo me sentía, por qué decidí hacer ese desafío. La verdad me sentía muy incómoda, percibía que todas las miradas estaban en mis marcas de espinillas de la adolescencia, y sobre los puntos negros que abundan mi nariz. Al verme al espejo mis ojeras crónicas me daban un aire de mapache, y no en un buen sentido. “Es el primer día”, me dije a mí misma, “mañana será mejor, y pasado mucho mejor”.

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@Vogue

Me convencí de que ya en el tercer día me sentiría muy cómoda, al igual que esa chica que hizo el desafío. Pero publicar las fotos en Instagram era un terror, no me gustaban para nada, ni siquiera los filtros más poderosos me hacían amar las fotos que subía.

Cuando llegó la semana final no podía haber estado más feliz. Aunque me sentí confundida, y un tanto decepcionada. De verdad pensé que me gustaría estar sin maquillaje por una semana. No digo que ese desafío no tuvo aspectos positivos, como no preocuparme de mi labial cuando terminaba de comer, o poder llorar de la risa sin importar mi máscara corrida. Pude hacer todas las cosas que no hago cuando cubro mi rostro con químicos de colores. Toqué mi rostro, dormí media hora más, y podía apoyar mi cara en una almohada sin dejarla manchada.

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@Ana

Luego de haber hecho el reto de siete días sin maquillaje llegué a una conclusión. No ocupo maquillaje porque me avergüenzo de mi rostro, sino que lo uso porque es una forma de expresarme. Para mí, el maquillaje es una forma de arte que complementa mi personalidad. No me sentí la misma persona sin mis labios pintados de un morado oscuro, o de un rojo clásico. No me sentí la misma sin mis ojos delineados negros, o mis cejas bien marcadas. Sin maquillaje no soy la persona que en verdad soy. Porque, ¿quién es en verdad el reflejo de uno mismo, si no se puede expresar?

Mis amigos y conocidos decían que me veía bien, que mis marcas de espinillas ni siquiera se notaban, pero no me importa la opinión de los demás sobre mí. Lo que importa aquí es mi propia opinión, y si esa no es buena, hay que hacer todo lo posible para que sí lo sea.

Si usas maquillaje diariamente como yo lo hago te invito a que hagas este desafío y, si quieres, por más días, de verdad te ayuda a conocerte un poco más.

Y no es para nada superficial.