Pero a veces las princesas tenemos el complejo de no querer ver que los sapos te embrujan con el verso de que se convierten en hombres.

A ti querido, que marcaste mi vida, te lo agradezco. Sencillamente no podría usar otra palabra mejor, con esta palabra tan sencilla y a la vez de sincero y fuerte significado. Y quizás te parezca raro que lo haga, aunque no creo sepas de su derivado. Te estaré eternamente agradecida, a ti.  A tu frivolidad, psicología barata y chantajes. A tu elevada perfección de hombre y todo lo demás que conocí de ti.

Gracias nuevamente por haber sido el dueño de mis lágrimas, bueno, de algunas. Porque en realidad pensándolo bien hay cosas mejores para llorar en el mundo. Aunque fuiste parte de mis miedos y terroríficas pesadillas, no creas que eras Brad. Algunas fueron placenteras aunque lloraba y despertaba temblando.

Oh y me olvidaba, gracias a ti también conocí el terror de la muerte y todas su sensaciones. Wow, se puede decir que le pusiste un sabor especial a mi vida, más en esos días que no sentía si estaba viva o muerta en vida. Pero descubrí que estaba viva porque mis piernas temblaban sin control como si bailaran solas. También les enseñaste a bailar salsa. Un punto para ti.

Uh y cómo no contarte las veces que sentí el frío del miedo por mis innecesarias horas de trabajo cerebral, tratando de convencerme de que eras el príncipe Williams. 

Sí, lo reconozco, quizás fue mi culpa, y en eso tienes razón. Por más besos que le des al sapo sólo sigue siendo un simple y vil sapo. Pero a veces las princesas tenemos el complejo de no querer ver que los sapos te embrujan con el verso de que se convierten en hombres. Sí, fue mi culpa. Necesitaba lentes.

En cuanto a la palabra hombre, la conocerás. Perdón si ofendo tu ego, así somos de engreídas las mujeres. Aunque si decimos la verdad, me ganas.

Y bueno nuevamente, debo de decirte gracias querido sapo. Me has enseñado mucho gracias a tu encanto de príncipe de cotillón por no decir barato. Es que queda más lindo además rima. 

La vez que dejé de tenerle fobia a los sapos, descubrí que no eran tan terribles y que siempre hay que ser cauta. Fijarse con qué sapo ser bondadoso y sincero al besar. Y lo de besar es metafórico. Porque no vaya a ser que el sapo explote y se haga humo, con tanta princesa entonces, hay que tener recaudos. También descubrí gracias a ti sapo que hay más sapos en el río y de mejor calidad. Y que aunque haya sapos acomplejados y narcisistas, esta princesa tiene el poder de no ser utilizada y herida.

Por eso y todo lo demás, tengo el deber de agradecerte, por todo los momentos que me hiciste pasar y no te culpo. Deberían de haberte llamado narciso, hubiera sido tu mejor nombre.

Dios te cuide y a mí no me desampare. Porque ayer firmé tu carta de renuncia y no sabes sabes sapo… lo que te perdiste. Adiós.