Colaboración por Carmen Perea
Un día llamaron a esta mente caótica "pequeña de dudas infinitas", y creo que no existe mejor descripción... Blog

No digas que no.

La teoría del desastre se basa en que las mujeres no sabemos lo que queremos y si lo sabemos, eso que queremos es una ruina. Me explico: siempre decimos que el hombre perfecto es el que nos trata genial, es educado, correcto, dulce, romántico, etc, etc, etc… Pero después siempre acabamos pilladas por los malotes y buscarruinas que no dan un palo al agua y que su vida gira entorno a la “mala vida”. A ver tampoco estoy diciendo que este último sea un asesino ni nada, simplemente son, para que me entiendan, el novio que un padre nunca querría para su hija. 

La razón por la que nos aburren estos hombres románticos, etc, llamémoslos “Tipo A”, es porque a las mujeres nos cansa la monotonía y lo fácil (igual que a los hombres), lo que hace que perdamos el interés en las cosas y en las personas. Por esto, aunque el “Tipo A” es el que realmente nos “conviene”, acabamos hartándonos nada más nos damos cuenta de que el chico con el que estamos hablando es de este palo, que suele ser a la segunda conversación.

A toda persona le gusta lo difícil, que tengamos que trabajar para conseguir las cosas y no que las den por nuestra cara bonita. Cuando a ese juego de piques y ralladas le sumas un poco de peligro, pues ya aparece el “Tipo B” y el que nos quita el sueño y la mitad de nuestros pensamientos. Ademas, suele ser el tipo de hombre cuya mente es un puto laberinto, ideas, pensamientos y pilares tan extraños y especiales que hacen que te enganches. A esto súmale que cuando se entregan y consigues conocerlos te puedes dar con una piedra en los dientes porque muy pocas personas descubren esas cabezas raras. Yo siempre he pensado que cuando un hombre del “Tipo B” te quiere, te quiere de verdad y seguramente son los más tontos después.

Pero aquí está la diferencia, que el “Tipo A” es bueno desde el principio sin que hayas tenido que hacer nada, y el “Tipo B” es así cuando tú has tenido que poner de tu parte para que sea así, y eso es lo que engancha.

Yo creo que mis padres el día que lleve a un novio a mi casa van a odiarlo porque seguramente sea del “Tipo B”, pero es que yo no entiendo por qué todos los chicos que me atraen son de esta especie. Son guapos, pero no son de estos de gimnasio y que además son guapísimos, NO. Normalmente suelen ser unos esmirriados de delgados que están y atractivos, pero que con el estilazo que tienen pues ya a mí me ganan. A esto le añades que su mente es caótica como la mía y ya tenemos al hombre perfecto para mí.