Colaboración por María A.
Me gusta escribir lo que muchas veces no puedo decir. Blog

Gracias a todas esas madres que día con día luchan por sus hijos, para sacarlos adelante, hacerlos felices y por todas esas cosas que nosotros no vemos.

Tal vez al empezar a leer el título de este post pensaron que el centro de mi existencia sería un chico, pero afortunadamente no es así, el centro de mi existencia es esa persona que me llevó durante 9 meses en su vientre, que me cantaba mientras yo daba vueltas en su barriga, la que en vez de aprovechar para descansar mientras yo dormía se quedaba mirándome por horas, la mujer que toda su vida me ha puesto ante cualquier otra cosa.

Cuando era una niña no te veía así, el centro de mi universo era papá, pero eso de sobra lo sabías, sabías que mis momentos favoritos eran en la bicicleta con él, o cuando cantábamos canciones de Michael Jackson en pijamas y armábamos las pistas de autos de carreras, pero aun así siempre estuviste ahí para cuando él no estaba, o para cuando me enojaba con él. 

En un abrir y cerrar de ojos, papá se fue de casa, se fue con otra mujer a vivir en nuestra casa de ensueño y aunque lo veía cada fin de semana, mis momentos con él empezaron a perder su color, su corona se fue destiñendo poco a poco, y la tuya día con día se volvió más y más deslumbrante.

No sé cuál fue exactamente el momento en el que lo destronaste, en el que te volviste el centro de mi existencia a pesar de nuestras peleas y nuestros desacuerdos, pero lo que sí sé es que soy feliz de poder decirte todo esto cara a cara y que no tardé mucho tiempo en darme cuenta de que el imaginarme una vida sin ti simplemente me destruye el alma.

Gracias por haber estado a mi lado durante toda mi adolescencia, por haber secado mis lágrimas y darme tu mano para yo poder levantarme, por no permitirme alejarme de papé, por enseñarme a perdonar y luchar por lo que quiero sin dejarme llevar por lo que piensen los demás, pero principalmente por haberme amado y protegido siempre, incluso cuando yo no lo notaba.

Y gracias a todas esas madres que día con día luchan por sus hijos, para sacarlos adelante, hacerlos felices y por todas las otras cosas que nosotros no vemos.