Porque el maldito tiempo no sabe de esperas, no sabe de olvidos, no sabe de amor, él no perdona, sólo pasa.

Me cansé de cuestionarme el porqué de mis tantas rupturas amorosas. He conocido seres maravillosos, hombres fuertes, íntegros, con su vida bien estructurada y he conocido a otros no tan maravillosos que me enseñaron exactamente lo que no necesito en mi vida.

En repetidas ocasiones llegué a la conclusión de que todo es cuestión de tiempo, y cuando hablo de tiempo me refiero al de llegar a destiempo a la vida de las personas. Hoy tengo las cosas más claras; el maldito tiempo no sabe de esperas, no sabe de olvidos, no sabe de amor, él no perdona, sólo pasa.

Vivimos en una época muy difícil, no sé en qué momento el no amar al prójimo se puso de moda. El ser humano se ha convertido en una manada siguiendo un mismo patrón. Es doloroso ver que hemos tenido un avance magnifico en cuanto a tecnología; tan grande ha sido el avance que llegamos a remplazar el alma por un chip programado para el narcisismo.

Me di cuenta de que la mayoría de mis relaciones amorosas han sido tan miserables en el aspecto de que actualmente para protegernos solemos poner barreras que “impiden” que alguien más nos lastime, nos protegemos sin darnos cuenta de que esa protección es la que termina por matarnos.

No he tenido tiempo de calidad con una pareja, todo es tan fugaz… he tenido noviazgos de dos semanas. Me causa frustración el darme cuenta de que las personas ya no buscan a esa persona que se impregne en su alma. Me duele que no se me haya dado la oportunidad de compartir momentos inolvidables. Estamos tan acostumbrados a comprar productos desechables que llegamos a confundir a las personas con objetos hechos en forma masiva. 

Yo no pido mucho, sólo quiero encontrar a esa persona que me dé la oportunidad de estar a su lado, quiero a alguien que organice sus prioridades, alguien que me dé la oportunidad de verlo cumplir sus metas, ese alguien al que tenga que empujar para que no se rinda. Quiero a esa persona que me deje verlo a los ojos y me permita entrar a su alma.

Quiero escuchar su risa, deseo entrar en sus sentimientos más profundos. Quiero alguien con quien compartir la cama y no me refiero al simple hecho de tener relaciones, me refiero al de recostarme a su lado y tener una charla amena. Quiero a esa persona que no sólo se ame a sí mismo, quiero a alguien que sea capaz de dar amor, esa persona que se arriesgue a salir de la manada y descubra lo hermoso que puede ser el hecho de que alguien toque su alma.  

Quiero a un guerrero que no desee luchar contra el tiempo, alguien con quien cruzar miradas, que logre sentir como nuestras almas se detienen y nuestros corazones palpitan a un sólo ritmo, mientras el tiempo hace de las suyas escapando y perdiéndose de momentos magníficos.

Quiero a ese alguien que no tema brindarme eso que jamás regresará; su tiempo.