Colaboración por Dragitza Rastegorac Grubisic
Estudié Publicidad pero mi pasión es el teatro. Me he mudado de Perú a Croacia para seguir con el Teatro y me encanta escribir y compartir sobre lo que vivo y aprendo mientras vivo sola en una sociedad nueva. Tacitas de café

Nunca seré la que se muere si la etiquetan en una foto que no le gusta. Porque quiero ser sexy, pero con la mirada y con la mente, no con otra cosa.

Nunca seré la chica de las selfies perfectos, a la que le pregunten por qué no es modelo. Nunca seré la que tiene el armario lleno de vestidos y zapatos taco aguja. Nunca seré la que sabe sobre las últimas tendencias de moda, la que tiene el Instagram perfecto y parece una fashion blogger. Nunca seré la que come ensalada y vino, la que sólo sonríe educadamente. Nunca seré la que los chicos llaman “sexy” o “irresistible”. Nunca seré la que no tiene ni una foto en donde no sale su mejor ángulo, la que se toma mil fotos y publica una, la que se muere si la etiquetan en una foto que no le gusta. Nunca seré la que se siente más bella si alguien le invita un trago en un bar. No lo seré, y no lo lamento, nunca seré así porque no quiero.

Pero siempre seré la que no tiene miedo de reírse hasta las lágrimas, la que prefiere una foto espontánea y verdadera, que una premeditada y falsa. Siempre seré la que un día pasa horas arreglándose porque así lo siente, pero no tiene reparos en salir con la ropa más cómoda si es que algún día también así lo siente. Siempre seré la que prefiere una taza de café y una conversación profunda, no un trago y un protocolo aburrido. Siempre seré la que dice lo que piensa, tal vez sin reparos, la que pregunta y busca respuesta, la que quiere vivir de verdad. Siempre seré la que camina sin pensar lo que digan los demás, la que llora si así lo siente, la que acepta que tiene miedos y no es perfecta. Siempre seré la que busca más, la que no se cansa ni conforma. Siempre seré la que quiere redefinir “sexy”.

Quiero ser sexy con la mirada y con la mente, con una sonrisa del alma. Pisar fuerte y seguro, derrumbar muros y abrir corazones. Quiero ser sexy con las palabras que diga, con las citas de libros profundos, con las notas de canciones memorables. Quiero ser sexy con mi estilo, con o sin maquillaje, con el brillo de mis ojos cuando algo me apasiona. Quiero ser sexy con mis locuras y mis risas espontáneas. Quiero ser sexy en las mañanas, cuando recién despierte y busque café. Quiero ser sexy cuando me gusta lo que veo en el espejo, cuando lloro de alegría o de dolor, pero de verdad. Quiero ser sexy para quien no tenga miedo y me acepte como soy, para quien no tenga que fingir. Porque no hay nada más sexy que lo real, lo que se puede ver, tocar y sentir.