¿Te suena que las situaciones extremadamente tristes ya no te afectan, que no eres capaz de producir empatía y que eres duro contigo mismo?

A lo largo de nuestra vida hay situaciones, circunstancias y/o problemas que nos hacen crecer como personas, madurar, aprender y ser más sabios e incluso persuasivos. Y parte de esas situaciones son las que nos hacen cambiar la perspectiva sobre las cosas que vivimos y cómo las afrontamos. Hay veces en que las cosas que vivimos son tan duras que nos hacen cambiar en definitivo parte de nuestra personalidad. Parte de cómo somos y qué queremos. Hay veces en que los problemas no cesan, las disputas llenan tu cabeza y la vida no para de darte lecciones continuamente para que aprendas de una manera u otra.

Captura-de-pantalla-2015-10-23-a-las-12.58.00
@pv6

Pero llega un momento en el que cambias, radicalmente o por lo menos un poco. Hay un momento en que ya las cosas dejan de interesarte, de importarte demasiado porque siempre entregas y entregas y no ves que alguien lo valora. Las cosas en general dejan de afectarte demasiado y empiezas a volverte un poco egoísta, porque nunca pensaste en ti y pusiste siempre a las personas por delante y nadie lo vio. Si desde hace un tiempo atrás empiezas a sentir eres demasiado duro contigo, con los demás y con los que te rodean;  las cosas dejan de afectarte demasiado y no hay nada que haga denotar tus sentimientos debo informarte una cosa: tienes el ‘síndrome de la indiferencia’.

large-3
@page2panda

No es un término, una enfermedad o una condición determinada por médicos ni por la Organización Mundial de la Salud. Es algo que yo misma he inventado, porque lo padezco y veo que hay personas que lo tienen. Lo defino más bien como esa condición mental en la que ya todo te importa un bledo, literalmente; en donde las situaciones extremadamente tristes ya no te afectan, en donde ya no eres capaz de producir demasiada empatía y eres duro contigo mismo con respecto a cómo fallas entre otras cosas. Puede que incluya desamores, falta de interés hacia las cosas, apatía, rechazo, ira, miedo, entre otras cosas. Puede tener como síntomas la depresión, extrema apatía, indiferencia y los antivalores antes mencionados. Puede ser ocasionado por conflictos familiares, rupturas, fallecimientos de personajes especiales, haber sufrido de bullying y/o algún tipo de acoso o discriminación, y aunque no es hereditario puede producir predisposición a sufrirlo.

Captura-de-pantalla-2015-10-23-a-las-12.57.49
@pv6

Como creadora de ese síndrome debo decir que no tiene cura, pero sí tratamientos. Hay que empezar por perdonar: a ti mismo y a los errores que cometes, a la persona que te haya hecho daño, etcétera. Deja un momento de ser un robot, un snob de la sociedad y tómate tu tiempo de conocerte, de ser humano, de querer y recordárselo a quien siempre te lo recuerda y a quien no también, siempre y cuando lo merezca. Si tienes pareja o algo parecido y la has alejado con tu condición, reconsidéralo. Búscalo, demuestra amor y déjate amar. Sé libre, date tu tiempo de ser caritativo, disfrutar los placeres de la vida, los detalles grandes o pequeños. En fin, puedo decirte que hagas millones de cosas pero eso lo decides tú: date la oportunidad de lo que quieras, pero dátela.

Es increíble como soy de esas personas que siempre dan consejos y no saben qué hacer con su vida, pero ya sabes cómo es el dicho: “Cada quien viene al mundo con un fin”; y mi fin es ayudarte.