Querida yo: juro cuidarte y no dejar que nadie más te lastime.

A esta chica hermosa, de cabello largo castaño, figura divina, sonrisa encantadora y corazón de cristal; le pido perdón por hacerla pasar por este sufrimiento, por hacerla llorar todas las noches, hacer que dejara de vestirse bien, maquillarse como princesa, sonreír de manera encantadora, transmitir alegría. Por mi culpa dejó de ser esa chica que a donde iba llamaba la atención con su presencia tan espectacular.

Su manera de mirar ya no es la misma, ahora tiene una mirada profundamente triste, los ojos llenos de lágrimas que quieren salir a cada momento, una voz que se quiebra al hablar de amor, unas manos sin valor de tomar el mundo como lo hacía antes de enamorarse.

Necesito pedirte perdón por el tiempo que perdí prestándole atención a ese hombre que sólo estuvo ahí alimentando una ilusión marchita que no llevaría tu vida a ningún lado.

Ahora mírate al espejo y muestra una sonrisa sincera; no de las que ocultan tus lágrimas, quiero ver de nuevo esa sonrisa que plasmada en una foto decía algo más que sólo que estás feliz. Prometo nunca más dejar que te lleves por el impulso enamorarte sin antes dejar que se enamoren de ti.

Juro cuidarte y no dejar que nadie más te lastime, hoy las dos saldremos adelante con la cara en alto, renunciando a ese amor marchito y dando un paso de fortaleza para empezar a valorarnos como la gran mujer que somos. Nunca más perderemos nuestra dignidad como esta vez, lo tomaremos como aprendizaje de nuestro primer corazón roto, así mismo prometo que no habrán más…