Todos nos hemos sentido así alguna vez. O muchas veces.

Querido diario: Hoy lo viví con claridad. En la clase existen dos grupos muy bien delimitados: uno es el grupo de los piolas, los exitosos, los lindos (especialmente ellas), los que siempre están acompañados y por supuesto enormemente felices. El otro grupo, al que yo pertenezco, es el de los tontos, fracasados, feos e invariablemente solitarios.

¡Qué no daría yo por pertenecer al grupo de los piolas!

No me atrevo ni a soñar con ser invitada a alguna de sus salidas.

No, con que sólo me saluden.

Con que sólo se den cuenta de que existo… con que algún día noten que mi nombre no es “la gorda” sino Daniela.

¡Todo daría por ser aceptada!

¡Todo!

¡Hasta mi vida!….


-¡Doctora Wercman! ¡Doctora Wercman! -llamaba el altoparlante del hospital- ¡Doctora Wercman, ¡urgente preséntese en Emergencia!

-¡Se le va el pulso! -gritaba un médico.

-¡Disminuye la presión arterial! -agregaba.

-¡Colóquenle el respirador! ¡Masajes cardíacos! ¡Muévanse! ¡Se nos va! ¡Inyecte!  -seguía el médico de guardia cada vez más nervioso, más desesperado -¡Controle sus movimientos oculares! ¡Vamos nenita linda! ¡Vamos, no te vayas! ¡Respira! ¡Respira…! ¡Fuerza carajo! ¡Dale, respira!

¿Linda? ¿A mí me estaban hablando? Pensaba Daniela mientras luchaba contra la muerte.

¡Claro que no quería morir! ¡Eso era un malentendido!

-¡La presión arterial sigue disminuyendo!  -gritó el ayudante de guardia.

-¿Qué tomaste?  -le preguntó el médico creyendo que no podría obtener respuesta alguna de Daniela -¿Qué tomaste?


Pero, ¿cuál es la otra historia? La otra historia es la otra cara de la moneda. El espejo tiene 2 caras.

Daniela tiene 15 años y es gorda. Martina tiene 16 años y es flaca. Son hermanas y las dos sufren cuando se miran al espejo. ¿Por qué sufren? De esto trata esto que está escrito para ti, joven adolescente que también sufres o sabes de alguien que sufre al mirarse al espejo o al mirarse a través de los ojos de los demás y sólo encuentra desaprobación y desprecio.

Daniela es esa chica maravillosa que todos quisiéramos ser o que nos encantaría fuera nuestra mejor amiga. De hecho en el colegio gana el premio a la mejor compañera pero… ¡es gorda! Y por ser gorda sufre la discriminación de mucha gente, incluso de quienes la votaron como mejor compañera y lo peor de todo, de su mejor amigo y de su padre. Este es el momento en que Daniela se derrumba y comienza un camino que la lleva hasta la puerta de la muerte misma. Por suerte, no la traspasa. ¿Quién la ayuda?

Martina, su hermana, la flaca, gana en el mismo colegio, el premio a la Reina de la belleza. Debería estar feliz, sin embargo…

Esta sociedad nos mantiene ocupados mirando espejitos de colores y mientras tanto se aprovechan de nosotros sin que siquiera nos demos cuenta. Es más, jugamos en contra de nosotros mismos sin saberlo. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos digan cómo tenemos que ser para SER? ¿Quién se beneficia con nuestro sufrimiento?

Daniela y Martina después de mucho sufrir en silencio, gritan ¡¡¡libertad!!!!   

¿Y tú?

*Estos relatos pertenecen al libro “Daniela, la otra historia” escrito por Adriana Strupp, Lic. en Psicología y escritora, quien se ocupa a través de sus libros para niños y adolescentes a la prevención de sus sufrimientos tales como el abuso, violencia en el noviazgo, anorexia y bulimia, HIV-SIDA. Son libros para sentir y pensar que después de cada relato, y con el objetivo de no quedarnos con el horror, dolor y angustia, exponen preguntas de debate que nos abren a pensar, identificarnos y pedir ayuda. Son especiales para usar en las aulas. Si quieres más información o conseguir el libro de donde vienen estos capítulos  puedes contactarla a [email protected]