Colaboración por Victoria Calvo
Estudiante con gran pasión por los libros, el baile y el amor, que aprendió de tanto caer que la felicidad está en las pequeñas cosas y que siempre debes sonreír.

Ya no aguanto eso de “ni contigo, ni sin ti. Cuando quiero que me mimes, ven, y cuando quiero libertad, vete”

Debo empezar diciendo que no la tenía clara, no sabía lo que quería, empecé con el discurso de “no quiero nada serio” y terminé más involucrada que nunca.

No puse presión en absolutamente nada, dejé que todo fluyera como fluye una amistad de niños que se encuentran en el parque; sincero, sin prejuicios, sin cálculos ni meditaciones, es decir, con cero malas intenciones. Me dejé llevar y no me arrepiento de nada.

Dudé mucho en decirte lo que sentía, porque ni yo estaba segura, pensaba que solo era mi sensación de estar sola, de no tener esa estabilidad a la que estaba acostumbrada de mis relaciones largas, esa comodidad que te da saber que tienes a quien llamar en todo momento; hasta que hice una pausa, empecé a cerrar círculos, de esos viciosos que no te dejan avanzar ni retroceder y me di cuenta, que lo que quería era a ti y tú querías de mí lo que quiere un gato de su dueño, “ni contigo, ni sin ti”, cuando quiero que me mimes, ven, y cuando quiero libertad, vete.

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@_toriagutierrez

Al principio, mientras descubría qué quería, siempre contestaba si me llamabas, si me buscabas me sentía ansiosa, si me decías que querías verme o que me extrañabas la ilusión volvía a mí. Sé que nunca te aprovechaste de nada, que nunca hiciste nada con la intención de herirme, la que se estaba haciendo daño a sí misma, era yo, al no querer librarme de todos mis miedos, al no querer enfrentar la realidad que era simple y difícil de aceptar; me había enamorado, ese amor que tienes de niña, de adolescente, puro, sin pensar, sin calcular nada, en el que simplemente entregas todo. Esa era la gran verdad, pero la verdad “dura”, esa verdad que no quería enfrentar; tú no, tú no me querías de la misma manera que yo.

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@_toriagutierrez

Sí, te creo cuando me decías que me querías, que no estabas preparado para una relación, que me extrañabas, que querías hacer tantas cosas solo, pero que también las querías hacer conmigo y que estabas confundido, que yo era especial e importante para ti. Juro por mí y por todo el universo que te creo; y por la misma razón que te creo y porque te quiero te dejo ir, para que resuelvas todas esas dudas, esas que te hacen aparecer y desaparecer como un gran truco de magia. Te dejo ir porque yo no soy adivina para descubrir si algún día de mi remota existencia encontrarás respuestas a todas esas “dudas”.

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@_toriagutierrez

Me moría de miedo de decírtelo, pero te dije “te quiero y ya no quiero jugar al ‘quiero estar sola y no quiero nada serio’” y tú me dijiste que me querías y el discurso de siempre, y tuviste la osadía de decirme que te estaba terminando, y la verdad, tienes razón. Te lo estaba diciendo, te estaba diciendo ‘déjame soltar la cuerda, deja que de un paso al costado de tu inestabilidad para poder seguir de frente y adelante como siempre lo hice y como continuaré haciéndolo. Pero que te quede claro que no seré yo la que se queda con las mil dudas de qué hubiera pasado si, ni la que se arrepiente de haberte dicho nada’.

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@_toriagutierrez

A todas les digo, no saben lo gratificante que es decirle a alguien absolutamente todo lo que tienes que decir, mirar al pasado y no quedarte con la sensación de que algo quedó por decir y sobre todo de darte cuenta de que tú vales más que cualquier espera.

Cuando decidí dar un paso al costado, fue solo para seguir de frente y darme cuenta de que hay más, que amor tengo, de mi familia de mis amigos y sobre todo de mí misma y eso vale más que alguien que no sabe lo que quiere.