Colaboración por Marbel Barros
Mi nombre es Marbel aunque muchos me conocen como Beba. Soy colombiana, barranquillera, estudiante de ingeniería industrial, Aries, tengo 23 años y soy una romántica empedernida.

Y así de paso me perdono a mí misma, por haber creído en ti.

Ya han pasado más de 3 meses desde la última vez que nos vimos, y no me da pena admitir que hasta el día de hoy es que te perdono. Está bien, nunca recibí una disculpa de tu parte, pero es que para poder seguir adelante y curar mis heridas tuve que imaginar que tú lo sentías. No te voy a decir que fue fácil para mí perdonarte, pero lo que realmente casi no logro hacer fue perdonarme a mí misma.

Perdonarme por creer ciegamente en un amor que nunca existió. Por entregarme de cuerpo y alma sin pensar ni un sólo segundo en mi felicidad. Por siempre querer ser esa persona con la que soñabas un final feliz. Por no ver las miles de señales que me decían que no debía seguir ni un minuto más a tu lado. Por mendigar tu compañía y tu afecto. Por cambiar todos mis planes de vida para imaginarme una vida junto a ti… Creo que no debo seguir enlistándolos porque estoy segura de que eso no te hará pensar ni un segundo en lo mucho que sufrí.

Todo el mundo habla de lo importante que es perdonar a esa persona que te hizo tanto daño pero se olvidan que lo primordial es perdonarse a uno mismo. Quiero que sepas que no te reprocho nada de lo que pasó, es más te doy gracias por hacerme caer en cuenta de que no hay algo más importante que estar en paz con uno mismo. No había día en el que no me reprochara el daño que me hice, porque a pesar de todas las cosas que hiciste para dañarme las que más me hicieron sufrir fueron las que yo te permití.

Quiero que sepas lo feliz que estoy al haberte perdonado, porque sino te hubiera perdonado no entendería el valor de perdonarme a mí misma.