Colaboración por Julieta Cadavid
Lic. en Ciencias de la Comunicación. Amante de mi profesión y seguidora incansable de mis sueños. Blog

Por favor no vuelvas a caer.

Dicen por ahí que el problema no es tropezar con la piedra sino encariñarse… ¿Te suena? Creo que llevamos en la sangre esta cosa de volver con esa persona que nos rompe el corazón una y otra vez, y sin embargo, lo reconstruimos como podemos para seguir, apostando a que la próxima oportunidad será distinta.

Y, convengamos, él la tiene clarísima. Seguro que para el día de los enamorados se te apareció con un ramo de flores o una caja de bombones. También es seguro que le recriminaste que los chocolates te engordan y que te gustan más los jazmines que las rosas (somos mujeres). Pero de todas maneras, conoce tus puntos débiles. En seguida, con una mirada tierna (al mejor estilo del gato de Shrek) te convence de que las cosas por las que te quejas a diario van a cambiar… que eres la mujer de su vida… y todas esas frases que escupen los hombres, las mismas que ya dijeron una y mil veces como si fuesen un disco rayado.

Finalmente, con sus palabras logra obtener buenos resultados de su plan macabro porque crees sus promesas y vuelves con él. Los primeros días te sientes como en un cuento de princesas. Es tan bueno o más que aquel que conociste y del cual te enamoraste. Te lleva a comer, te abre la puerta del auto… pero ¡ojo!… no te apresures… vamos a ver cuánto dura.

Y claro, al mes o menos terminas de nuevo en la casa de tu amiga contándole que las cosas volvieron a ser como antes, que prefiere salir con sus amigos, que está raro. Ella, una vez más, te escucha, te aconseja, te dice que esa persona no es para ti, que sigas adelante, que así vas a estar mejor. Después de haberla escuchado atentamente sales de su casa con un aire renovado, con esa sensación de haberte superado a ti misma, creyendo que él no te merece y que esa historia se terminó. Le mandas un mensaje a tu amiga agradeciéndole por el favor, porque sientes que realmente te abrió los ojos.

Pero ¿qué pasa después?… Vuelve arrepentido una vez más exaltando tu personalidad, tus características como mujer, su mujer… y lo mucho que significas en su vida. Y como tenemos esta tendencia a la repetición volveríamos al mismo ciclo. Ese círculo vicioso que nos atrapa y enferma. Sin embargo, esta vez te propones romper con esa relación que sólo te hace mal porque quieres alejarte de esa persona tóxica que te envenena.

Ahora sí, felicitaciones mujer, afrontaste el dolor y te permites seguir tu camino donde seguramente habrá otras piedras… pero al menos elige una nueva y déjate de llorar por cosas que no van a cambiar. Por último, por favor, abandonemos el mito de que “son todos iguales”.