Colaboración por Margit Pérez
Periodista de profesión y convicción y abogado por complementación. En la era digital es mucho lo que puede ayudar un buen artículo, por eso escribo con pasión. Defensora de los animales y la familia, ambos mejoran al mundo ampliamente. Margit Letras

Las arrugas y el cabello blanco son signos de que reíste, lloraste, amaste, sufriste, comiste, oraste, bebiste, rumbeaste. Es la muestra de tu vida.

Infancia, adolescencia, juventud, adultez, vejez, todas son etapas, lo que pasa es que las estigmatizamos y vamos sintiendo miedo al llegar a cada una de ellas, y como la vejez es la última, pues a esa le tenemos pánico, porque se sabe que el final se aproxima. Es tanto el miedo que a los viejos en muchos países les tienen eufemismos como “adultos mayores” o “abuelos”, como si decir viejo fuese peyorativo, y no, no lo es, el niño es niño, el adolescente es adolescente y el viejo es viejo, la gente no tiene por qué ofenderse, no es peyorativo.

Pero ¿cuándo empieza la vejez? ¿depende de la legislación de cada país? En el mío el Seguro Social empieza a pagar las pensiones a las mujeres a los 55 años y la verdad yo he visto no una, sino muchas, que están en mejores condiciones que una de 30 y he visto mujeres de 30 tan acabadas que parecen de 60, entonces ¿cuando se es viejo?

Tampoco nos vamos a aferrar a ese adagio popular de que la edad está en el espíritu, ¡qué va! Una parte está en el espíritu pero la otra está en lo físico, así que no nos caigamos a mentiras. En estos días leí uno de mis libros pendientes “Come, Reza, Ama”, y quedé escandalizada al ver que a la protagonista de 34 años la llamaban una “mujer mayor” , por Dios si la esperanza de vida es de 75 años esa mujer apenas había vivido la mitad y ¿ya la llamaban mayor?, eso me pareció un insulto, no por la vejez en sí, sino por la discriminación; a un hombre de 34 nunca le dirán viejo.

Y ahí viene un segundo punto, ¿por qué un hombre de 40 es interesante y una de 40 es vieja? (aunque eso ha ido cambiando), creo que han sido los hombres quienes han impuesto tan injusta regla y que nosotras obedientemente hemos acatado para sufrimiento de muchas. Por ello las vemos hasta perdiendo la vida por mantener una juventud forzada.

Cuán triste es ver el espectáculo de una mujer negándose a madurar, sí madurar, porque envejecer es madurar, no puedes quedarte eternamente de 25 e insistir en eso, sólo te trae angustia, desesperación, ansiedad, ridículo y mucho gasto económico. Y aclaro, no estoy en contra de los tratamientos de belleza, bienvenidos sean, ni critico a la que desea y puede hacerse una cirugía, si eso a ella la hace sentir mejor pues bien, pero si lo hace e igual sigue descontenta, pues terminará tan atrofiada como Donatella Versace.

Yo creo que es un problema de aceptación, no de resignación, porque lo que viene no es malo, sólo hay que adaptarse. Hay que llevar una vida sana sí, hay que cuidarse sí, hay que hacer ejercicio (a la que les gusta) sí, pero hay que estar conscientes de que la juventud no es eterna, eso sólo lo ha logrado Sofia Loren y la verdad es digna de estudio, aunque ella diga que el amor es su secreto, insisto hay que estudiarla.

Envejecer es vivir, es crecer, es nutrirte, es sentir, es sabiduría (no siempre), es signo de que reíste, lloraste, amaste, sufriste, comiste, oraste, bebiste, rumbeaste, es la muestra de tu vida. Sin ánimo de lucir hipócrita les digo que si inventaran la manera de quitar arrugas, flacidez, canas y cicatrices, borrando algunas de tus experiencias de vida, les aseguro que me quedo con todas las que tengo. ¿Borrar una línea de expresión y no haber vivido la farra de mi graduación? No gracias. ¿Borrarme las canas y no sentir el amor profundo de perder mi sueño por cuidar las fiebres de mi hija? Paso y gano como dicen en el dominó, ¿quitarme la flacidez y perderme las horas de relaciones sexuales que me robaron el descanso tantas noches? No, definitivamente no.

Bellas somos a cualquier edad, ¿no me crees? Entonces mira a J Lo o Madonna o busca la mirada de tu abuela cuando la visitas y te besa como si se fuese a acabar el mundo, ella es bella. Entonces no te mortifiques por la vejez, ella no tiene edad, es inevitable (a menos que mueras joven), es una compañera inteligente y estará contigo hasta tus últimos días. ¡Vive! La vida es hoy.