Colaboración por Carmen Perea
Un día llamaron a esta mente caótica "pequeña de dudas infinitas", y creo que no existe mejor descripción... Blog

Ahí es donde está tu corazón.

Alarma. Abres los ojos, miras a tu lado y “¡mierda!”, no es Ella. Buenos días (por cumplir), un beso de bienqueda, un te quiero forzado. Vístete, llegas tarde. Café. Cigarrillo. Agua. Corre que ya si que no llegas. Entras, con suerte te dará tiempo de cambiarte y llegar sólo 5 minutos tarde. Empiezas a trabajar y miras a todos lados por si la ves, pero Ella ya no está. Lo sabes y sólo tú sabes realmente lo que eso te afecta.

Sales, deseando encontrártela por alguno de los pubs, pero no tendrás suerte en todo. Camino a casa, tienes poco más de media hora para cotillear como puedes su vida. Saber si te ha olvidado o no, qué ropa se ha puesto hoy, a quién le ha alegrado la vista y el día con su (pr)esencia y sus tonterías…

Todo esto deseando ser tú. Te pones en su nombre, abres una pestaña nueva, escribes…pero lo borras. No te dejan ser libre. Llegas a casa y de nuevo no es Ella quien está esperándote en el sofá con una camiseta tuya, de esas grandes que le encantan, y un regalito envuelto en OCB, que se que ha sido un día duro. No. Te aguantas, finges lo que puedes y como puedes para que no sufra. Sexo sin deseo. “Buenas noches”. Te giras. Miras al techo y piensas en Ella. Rutina. ¿No eres capaz de romperla?